Opinión

Andrea Aranda

Mi voz

Todo en mí está cambiando. He pasado al otro lado: al del escritor, al del hacedor; y en él solo descubrí incertidumbres, sombras con las que jugar en la pared.

Miguel Segura

Esencia vital

Pudiera parecer que escribir sea una suerte de respirar para no sucumbir a un  ahogamiento. Un modo de respirar atávico que permite visualizar imagen, recuerdo y palabras para dar forma a lo escrito.

Emilia García

Angelitos

Arquitectos y obreros de construcciones efímeras, los niños juegan en ese límite entre lo húmedo y lo seco, frontera de espumas y sal que el mar traza a sus pies.

José Antonio Ávila López

Un futuro decente, pero sin esa seducción de hoy

Un tal Wertham publicó en los Estados Unidos de los años 50 un libro en el que acusaba a ciertas publicaciones, como los comics de Batman, de alentar entre la infancia y la juventud comportamientos violentos o poco ajustados a la moralidad de la época, algo que hoy podría resultarnos pueril dado el avance de las redes, la tecnología y el desarrollo de eso tan voluble y evanescente como son “los valores” que pretendemos transmitir a las generaciones que nos han de suceder.

Francisco Montoro

Corregidores

Durante la Edad Media los corregidores fueron unas figuras políticas de nombramiento real que presidían los cabildos de los municipios castellanos y representaban la autoridad de la Corona en el ámbito de su corregimiento.

María S. Simón

Inteligencia natural

Cuando paseo por un museo y me paro a observar sus obras, uno de mis mayores placeres es sentarme enfrente e imaginarme cómo fue su ejecución, qué fue lo que le llevó al autor a pintar esa obra, cómo pudo llevarla a cabo; si sufrió al pintarla o si sintió el dolor que la obra refleja.

Andrea Aranda

Ninguna parte

No me gusta hablar de límites ni de extremos. Me gustaría creer que aprendemos a movernos en los intermedios, entre los claros y los oscuros.

María S. Simón

Diez minutos

Anoche, esperando el autobús, se acercó una mujer  y se sentó a mi lado. Comenzó a hablar algo tímida, pero al comprobar que no la rehuía siguió relatándome y preguntándome algo que, en un primer momento, no entendí bien, pero la escuché.

Andrea Aranda

Baile de hojalata

Me dejaron atrapada. En uno de esos terrizos habilitados para aparcar, asistí a un baile de máquinas sin corazón. Y no, no me refiero a los coches.

Miguel Segura

Música en la era

Esta tarde, en el calor de la tarde, en el sudor de la tarde, nos dejamos mecer por la voz de Billie Holiday.