El sentido profundo de la vida, —sea cual sea—, parece haberse desplazado silenciosamente. Durante milenios, la existencia humana giró en torno a principios básicos, todos alineados en pro de la continuidad de las especies, entre ellos, la reproducción. No solo en el plano biológico, como la capacidad de engendrar hijos, sino también en el plano simbólico: reproducir cultura, valores,...