Poder e historia en los museos
El pasado 14 de enero se presentó la nueva programación prevista para 2026 en el Museo del Prado en Madrid, y de ella dieron buena cuenta los medios generalistas, que le deben y rinden pleitesía publicitaria al Ministerio de Cultura. Nunca he estado en el Museo del Prado, y está mal que lo diga, pero peor es estar como un gilipollas aguantando aglomeraciones como en el engañabobos Black Friday. También es peor asistir a exposiciones diseñadas, planificadas y manipuladas con perversas intenciones para que me expliquen lo que ya sé : “que esto del arte antes del siglo XXI ya era un negocio y como tal lo dirigían los hombres, o que las Academias y Gremios de Artistas eran núcleos masculinos cerrados y que las mujeres poco pintaban, porque ese no era su rol”. Si queremos rasgarnos las vestiduras por ello, cada cual es libre de hacerlo, pero alterar y manipular la historia según nuestra conveniencia política es un mal asunto y gran perdida de tiempo, y como la Máquina del Tiempo sólo es una novela de ficción de 1895 de Herbert George Wells, nadie lo puede cambiar, se siente. Y si alguien quiere remover conciencias y preguntarse o jugar al “¿Y si?”... pregunto yo : “¿Qué hubiese pasado si Carlos III no hubiese apoyado la Independencia Norteamericana? O... ¿Qué hubiese pasado si Hitler hubiese sido aceptado en la Academia de Bellas Artes de Viena?”... Como se ve es un juego entretenido que recomiendo con una botella de Glenrothes. La experiencia museística, como se le llama ahora, es una de las grandes falacias que nos hemos inventado, transformando el espacio en parques temáticos de obligada visita, sin saber muy bien para qué. Teniendo en cuenta la preocupante y lamentable querencia en Humanidades de la llamada generación Millenial y las que le continúan y continuarán, en las que no saben por ejemplo, en España, quiénes fueron los Reyes Católicos y lo que significaron en la historia moderna, entonces el ir a un museo es perder el tiempo. No conocer cual es la relación “arte y poder” en la historia universal hace imposible entender qué es un museo. ¿Sabemos qué significa la presencia de un perro o de un mono en una pintura antigua sin preguntar a la Inteligencia Artificial? ¿Saben qué, estimados lectores? Que la Inteligencia Artificial tampoco lo sabe. Les aseguro que el/la “cultureta Millenial” no tiene ni puta idea.