Mariachis que amordazan la soberanía popular

“Homo hominis lupus”, “el hombre es un lobo para el hombre”, esa es la frase que puso Thomas Hobbes, filósofo británico, como máxima en el centro de su teoría política. Ortega y Gasset profundizó más : “el por qué y el para qué son lo que constituye en realidad un hacer humano”. Entonces, ¿qué van a hacer o hablar los del trío Peugeot (Ábalos, Koldo y Cerdán), que son el origen de sanchismo? ¿Callarán o explicarán sus experiencias con el jefe de la banda, Pedro Sánchez, que asaltó el Estado sumando (también va por la coalición Sumar) a Podemos y los separatistas? El “pobre Sánchez”, dicho sea con toda ironía, cómo iba a saber que su mano derecha (Ábalos) no estaba a la altura de la superioridad moral de la izquierda encabezada por el “pobre Presidente” traicionado durante tantos años. “Hace falta ser muy, muy tonto, para que te engañen tantos ex amigos durante tantos años”, dice la mayoría de los españoles. No, no, dice Sánchez, es que soy tan bueno y tan inocente, tan moralmente superior, que mis esclavos me engañan y no agradecen desde la cárcel todo lo que les he permitido hacer, sin enterarme de nada. Para el “doctor Sánchez” el abuso del poder es exactamente lo contrario de lo que Montesquieu preconizaba, y considera un abuso de poder que los Tribunales controlen al poder ejecutivo.  Cuando el artículo 117 de la Constitución hace emanar la justicia del pueblo, está entregando la justicia a ese soberano afectivo que es el Gobierno central. A través de este Gobierno, el doctor Sánchez considera que los Tribunales tienen que someterse a él, tienen que allanarse ante los designios gubernativos, tienen que obedecer la voluntad encarnada en el doctor Sánchez y sus mariachis y apoyada por los “pelotas” de la prensa adicta. Toda resolución judicial que no obedezca esa voluntad tendrá que ser rectificada, y sus responsables castigados por querer tutelar o amordazar la soberanía popular. Dicen que a los Tribunales hay que obligarlos a ser libres asumiendo las consignas del Gobierno, y así se convertirán en auténticos Tribunales populares, que es lo que la chusma de este Gobierno anhela para poder exterminar toda forma de disidencia.