Somos cultura

Recuerdo un programa de hace algunos años en Televisión Española que se llamaba 'Cómo mirar un cuadro'. En él, de forma didáctica y entretenida, se explicaban los intríngulis de cada obra, tanto desde el plano histórico como artístico. Los que no éramos expertos en pintura, pero apreciábamos el arte, disfrutábamos...

Mi amigo Víctor

Víctor J. fue siempre un joven muy curioso. Nacido a finales de los años cincuenta del siglo pasado, ya de niño estaba todo el día preguntando en su casa y en la escuela el porqué de las cosas. Los libros que más le atraían eran aquellos que explicaban cómo funcionaban las máquinas, cómo era el cuerpo humano por...

Zurdo contrariado

Durante mi infancia y adolescencia, recuerdo que no paraba de preguntarme cosas. ¿Por qué esto y por qué lo otro? Y no sé si se debía a la natural curiosidad infantil o que ya me cuestionaba desde pequeño por qué las cosas tenían que ser uniformes, monocolores y muy  represivas con los impulsos naturales que...

El arte de no reaccionar

Ya saben muchos de ustedes que soy una persona un poco cascarrabias. Me siento algo desubicado ante tanta mediocridad e incompetencia de muchos políticos y sus adláteres y atónito ante los conflictos que empañan el discurrir de la humanidad.

La música y el verano

La música en general y la guitarra en particular siempre han sido mi refugio. En las cuerdas de la guitarra encuentro un lenguaje para cada emoción: pena, dolor, aflicción, amor, redención… Y les aseguro que nunca miente, solo dice la verdad a través de la música.

Cascarrabias

Tengo un amigo con el que, en nuestras conversaciones sobre lo humano y lo divino, pretendemos arreglar el mundo.

El síndrome

Decía el escritor, guionista y director de cine estadounidense Paul Auster (Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006) que el arte y la cultura no van a transformar de inmediato la sociedad, ni van a solucionar los graves problemas que sufrimos, porque su función es más de tipo espiritual, de abrir las mentes y los corazones de las personas a las vastas posibilidades de la vida humana. Por eso, añadía, “son indispensables”.

Privado

Hace algún tiempo me contaron el si­guiente chiste: estaba la mujer pi­lo­to de un avión comercial que ha­cía la ruta Madrid-Valencia hablando con su copiloto en los siguientes términos:

Abuelos

Cuando era niño y podía disfrutar de mis abuelos, tuve siempre la sensación de que eran personas dulces, cariñosas y que aparentaban ser felices, a pesar de algunos inconvenientes de la época.

Cosecha

Cuando somos más dueños de nues­tro tiempo es cuando no te­ne­mos excusa para emplearlo en asuntos que nos aporten felicidad y contribuyan a nuestro bienestar y al de la sociedad en la que vivimos. 

Inmortales

Muchos recordarán una canción compuesta por Julio Iglesias, con la que ganó en 1968 el Festival Internacional de la Canción de Benidorm: “La vida sigue igual”. Decía: “Siempre hay por qué vivir, por qué luchar. Al final las obras quedan, las gentes se van, otros que vienen las continuarán. La vida sigue igual”.

Volando

Durante una tertulia que suelo hacer con amigos de distinto pelaje  e ideario político sobre el devenir de nuestra tierra y su gobernanza, comentaban algunos que en los medios de comunicación locales (sobre todo en televisión, desde la desaparición de Velevisa, Elec­trovídeo y otras) apenas hay debates entre los políticos municipales y diversos colectivos sociales, culturales, etc. 

La Tercera edad

La llamada ‘Tercera edad’, a la que por años cumplidos pertenezco, parece que lleva aparejada una serie de estereotipos negativos que están interiorizados por la mayoría de la población

Canción del verano

Cuando llega el calor, nos relajamos y nos disponemos a pasar la canícula de la mejor manera posible. 

Decano del rock

En el mundo de la música, como en otros mundos, hay personas que se convierten en referentes de muchos aficionados por su calidad artística e influencia.

Sexalescentes

Cuando era un mozalbete y empezaba a hacer mis primeros pinitos laborales como disc-jockey en un gran hotel de la Costa del Sol, recuerdo cómo llegaban todos los veranos cientos de turistas que tenían la edad de mi abuela, pero que aparentaban otra cosa, lejos de la vida monótona y gris, del luto impenitente, del retiro vital, pensando más en esperar a la parca que en seguir disfrutando de la vida, sin ese control de la estructura familiar y social que el Estado y la Iglesia católica imponían a la sociedad española de entonces.

Silencio

“Todos los hombres sois iguales”, “Siempre pasa lo mismo”, “Nunca estás contento”, “Jamás haré tal cosa”… Estas y otras frases parecidas las escuchamos con demasiada frecuencia.

El patio de mi casa

Recuerdo muy bien cuando era pe­queño y, en mi casa y en el colegio, mis padres y mis maestros se afanaban en transmitirnos a los niños de mi época la importancia de no tirar papeles al suelo, de no maltratar las fachadas de los edificios, de respetar el mobiliario urbano, de no hacer, en definitiva, cosas que molestasen a los demás o que socavaran el patrimonio de todos: desde los bancos de los parques hasta los senderos que caminábamos, en una época donde la jungla del asfalto todavía no se había adueñado de nuestras vidas y los barrios de las ciudades tenían el campo más cerca. 

Cultura es salud

Parece que todos sabemos lo que necesitamos para disfrutar de una buena salud: buena alimentación, práctica regular de ejercicio físico y, a ser posible, un trabajo satisfactorio y cierta estabilidad emocional. 

La cuesta de enero

Recién comenzado el nuevo año y ter­­minadas las vacaciones de Na­vidad y Reyes, estamos intentando subir la famosa cuesta de enero, más conocida pero tan empinada como la de septiembre.