En 1973 llegó Martín Galán a Vélez-Málaga. Y lo hacía para vivir aquí, para quedarse. Y vivir, para Martín, era crear, pensar, escribir... Y quedarse era participar, colaborar, construir... Y no venía solo. Le acompañaba su musa Carmen, a la que tanto verso dedicó, con la que tanto amor compartió.
En abril de 1958, como continuador, o pretexto de continuación, del Guión Parroquial, y bajo el "paraguas" de Órgano Oficial del Arciprestazgo de Vélez-Málaga, sale a la luz una especie de periódico/revista mensual con el título de FORTALEZA que viene a ser pronto el centro de atención de la vida local. En el primer editorial deja el tema de su origen muy claro:
Desde Antonio de la Jara a la actualidad, han sido muy pocos los escultores que ha dado Vélez-Málaga. Casi se podrían contar con los dedos de la mano. Pero es verdad que, en alguno de los casos -por ejemplo Jaime Pimentel- las cotas alcanzadas han sido altísimas.
Durante siglos, la práctica de realizar “visitas” fue un pilar fundamental de la vida social en muchas culturas.
Un viajero que pasa por Vélez-Málaga en el siglo XIV -el natural de Loja Ibn Al-Jathib- escribió: “...Vélez es muy buena tierra y patria del creyente; su excelencia viene del abundante riego; es mucha su agricultura; sus campos fértiles… pero …los ánimos de sus moradores están divididos por la envidia y la desconfianza… y …su gente es aficionada a la murmuración y a los chismes…”.
El Diluvio Universal es un supuesto acontecimiento que se produjo en la oscuridad de los tiempos, relatado con coincidencias en diversas culturas, y que aparece en la Biblia, en el primero de sus libros, El Génesis, para más detalle.
Terminada la Guerra Civil (1936-1939), en Vélez-Málaga, como en todas partes, se vivían sentimientos muy encontrados, frutos del dolor, apasionamientos, pobrezas, desconfianzas de parte y parte, tristezas, y recuerdos que no se podían asimilar.
El 24 de agosto de 1704 se llevó a cabo, “a la vista de Vélez-Málaga”, la batalla naval más importante de la Guerra de Sucesión Española, la más grande de las que, en todos los tiempos, se han producido en aguas malagueñas, y la causante de que, aún hoy, Gibraltar continúe bajo dominio inglés.