03:11h. Miércoles, 14 de Noviembre de 2018

Delgado Bonilla da su versión de lo sucedido en el polémico pleno de Vélez-Málaga

El texto se titula 'Mandíbulas de cristal y la doble vara de medir'

Delgado Bonilla en una imagen de archivo
Delgado Bonilla en una imagen de archivo

En el pleno celebrado en el día de ayer se montó una buena trifulca, de la que nadie se puede sentir orgulloso y menos mi persona, y todo ello como resultado del debate respecto a los índices correctores de la Policía Local. Le pedí al alcalde, al comienzo de mi intervención, que no mintiese más (es de general conocimiento en Vélez-Málaga que no dice la verdad ni al médico) y cumpliera con la palabra dada a estos profesionales. Su repuesta fue llamarme ”hipócrita y también mentiroso”. En el calor del debate, le dije imbécil, que significa “persona poco inteligente” en respuesta a su descalificación anterior de hipócrita, amonestándome por dos veces con advertencia de expulsión. 

Continuó el pleno y, en el punto de ruegos y preguntas, mi compañero Jesús Lupiáñez “educadamente” le pregunta al concejal de Ferias y Fiestas, Sergio Hijano sobre el “plagio y horroroso” cartel de la feria de San Miguel 2018. Tras una intervención leída escrita por el propio autor del cartel (al parecer no tiene argumentos propios), llama a mi compañero “ceporro”, que significa, según la RAE, “persona tonta, cerrada, poco inteligente”. Por tanto,sinónimo de imbécil. 

Y el alcalde, ante este insulto u ofensa, no le amonesta y se ríe encima, aplicando una vara de medir distinta a la que utilizó contra mi persona, montándose en consecuencia una  sonora bronca entre los concejales del PP y el concejal de Ferias que conllevó mi expulsión del pleno por defender a mi compañero. Llamó a la Policía Local para hacerlo efectivo, puesto que entendía que su decisión era partidaria, sectaria y arbitraria y me negaba a abandonarlo. Cuando me marchaba del pleno, tengo que reconocer que me calenté más de la cuenta (y pido disculpas por ello) y no era para menos, después de ver tras el insulto de Sergio Hijano a mi compañero Jesús, que este quedaba impune y sin sanción alguna por el alcalde. Le reiteré de nuevo, que era un imbécil a la vista de su pasividad y connivencia con la gente de su partido. 

Estas trifulcas, broncas y descalificaciones suceden en otros estamentos políticos (Congreso, Senado, Parlamentos, etc.). Basta con ver el vídeo de la comparecencia del Sr. Aznar en el Congreso, hace unos días, que le dijeron de todo estos supuestos progresistas de izquierda. Y en cambio, en nuestra ciudad, se escandalizan cuando son ellos los que los reciben (se llama mandíbula de cristal).

Evidentemente, lo que voy a decir no es excusa o justificación alguna de lo sucedido. Solo deseo traer a la memoria la cantidad de insultos y descalificaciones que los concejales del PP hemos sido objeto, injustamente y sin piedad, por los concejales del PSOE y de la izquierda en general tras los casos de corrupción en Madrid y Valencia. Llamándonos, entre otras lindezas: “chorizos”, “fascistas” “sinvergüenzas” “corruptos” etc., en muchos de los plenos. Y lo hemos aguantado estoicamente y defendiendo siempre nuestra honestidad y honradez. Y debo decir, que “corrupto” no es un insulto, se nos está acusando de un presunto delito. 

En fin, he querido con estas palabras explicar lo realmente sucedido y lamentar profundamente el bochornoso espectáculo en que nos vimos envueltos, especialmente mi persona. 

Ahora bien, deben de comprender que las circunstancias y el comportamiento sectario y partidista del alcalde es lamentable y no ayudó a calmar los ánimos. 

Lo dicho, unos tienen “mandíbulas de cristal” cuando reciben las descalificaciones y otros tenemos que soportar que nos digan de todo cuando les place y les viene en gana. 

Gracias por leerlo y mis excusas.