08:06h. Domingo, 16 de Diciembre de 2018

CONCEJALA DE IU EN VÉLEZ-MÁLAGA

Alicia Pérez: “Es duro que en Vélez-Málaga quitemos el hambre a los vecinos con dos comedores sociales”

Entrevista a la concejala de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Vélez-Málaga

Alicia Pérez con su padre en una manifestación por las pensiones
Alicia Pérez con su padre en una manifestación por las pensiones

PREGUNTA.- Usted comenzó su andadura en política esta legislatura. ¿Cómo definiría estos tres años?

RESPUESTA.- A veces, siente una que está atrapada en una especie de agujero negro en el que las ideas, los proyectos que construimos y propusimos desde IU para mejorar las condiciones de vida de la mayoría social, no han generado ningún cambio en la política local. Y, cuando echas la vista atrás y ves que han pasado ya tres años, es un poco frustrante, porque  consideras que esos planteamientos siguen siendo tan necesarios o más que entonces. Y es que se está aceptando como un sino que las desastrosas consecuencias sociales en modo de pobreza y desigualdad generadas por las convulsiones de sobredosis de capitalismo, se han instalado para quedarse, y que aquí sólo queda el sálvese quien pueda antes de que esto pegue otro reventón. Y esto supone que se han enriquecido tremendamente los ricos y generado tal situación que, según recientes informes de Save the children, uno de cada tres niños en España sufre la pobreza. También en Vélez-Málaga, porque no lo podemos obviar: aquí quitamos el hambre a nuestros vecinos con dos comedores sociales. Es duro, ¿eh? 

» Así que, si al menos en estos tres años se hubieran puesto todas las energías y recursos necesarios para salir de esta realidad tan dura, podría al menos pensar que algo se ha hecho. Lamen­tablemente, y sin ánimo de ser catastrofista, esto no ha sido así. Sim­plemente, se ha preferido adornar con formularios, impresos y reglamentos la desesperación humana y aliviar las conciencias con un montón de eufemismos que rayan el ridículo, como ‘pobreza infantil’, ‘pobreza energética’, ‘riesgo de pobreza’, ‘precariedad’... Así, se vive en una especie de mundo de desesperantes realidades paralelas: una, la de la calle; y otra, la realidad administrativa y burocrátrica;  entre ambas, casi siempre, una frontera fría y en la mayoría de las veces inoperante. Perdón. Me ha preguntado cómo definiría estos tres años, pero no soy objetiva y no sabría. 

P.- ¿Ha cambiado su percepción de la política tras conocerla desde dentro?

R.- El problema de la política no está en verla desde dentro o desde fuera, sino en qué decisiones políticas se toman y cómo afectan a los destinatarios. Desde dentro, es cierto que es bastante ingrata, por decirlo en términos suaves; las mezquindades, los celos, la ambición de poder se condensa en poco espacio. Pero lo determinante es el ‘fuera’, porque ahí están las consecuencias de una buena o mala política, que no es más que la herramienta de la que disponemos los humanos para convivir, desde la tribu a la sociedad globalizada. Así que de nada vale lamentarse y sí batallar y aportar lo mejor de cada uno, para que los valores que propicien ese espacio humanista en el que todos quepamos, no sean solamente un sueño. 

P.- Ustedes dieron sus votos a Moreno Ferrer para que pudiera gobernar. ¿Cuál fue después la relación de ustedes con el alcalde?

R.- Nos encontramos ante un panorama en el que debíamos elegir entre las políticas de recortes en inversión social del PP, con un Delgado Bonilla al frente diseñando ‘su modelo’ de ciudad, o dejar gobernar a Antonio Moreno con una minoría que, determinada por Izquierda Unida, le obligara a volcar presupuestos en las partidas más sociales. Pero ‘lo nuestro duró’ -parafraseando a Sabina- hasta que el exconcejal de Ciudadanos se tomó ‘el whisky on the rocks’. Y, de aquellos polvos, estos lodos: una mayoría numérica que anda descabezada buscando, entre saraos, granjearse los próximos votos vecinales porque, lamentablemente, los proyectos e inversiones anunciados no acaban de concretarse. 

P.- En nuestra encuesta preguntamos si Vélez ha progresado en esta última década. ¿Qué cree usted?

R.- Bueno, depende lo que se entienda por progreso. A veces es necesario planteárselo, ¿sabe? Porque cada vez se está poniendo más en cuestión ese progreso en el que todo se fía a la producción, por encima de la sostenibilidad del planeta, de la calidad del producto, de las condiciones del trabajo... Pero, en fin, en la línea discursiva más generalizada, creo que la crisis-estafa financiera y la caída del boom del ladrillo han dejado una grave cicatriz en la economía del municipio. Años difíciles en los que el binomio turismo-construcción ha dejado a muchas empresas y familias en una situación de fragilidad difícil de recuperar. 

P.- En la Axarquía se ha fiado también mucho la prosperidad al cultivo de subtropicales.

R.- Sí, y es lamentable que, ahora, lo seguimos fiando todo a otro ‘pelotazo’, el de los subtropicales, como alternancia al turismo en una zona con unos recursos hídricos muy limitados. A la par, los recortes en los servicios públicos del gobierno y la precarización laboral han sumido a la población en una situación de inestabilidad material y emocional que necesitará tiempo y muchos incentivos para su recuperación. Y, como el progreso de un territorio es el progreso de sus ciudadanos, en Vélez-Málaga, lamentablemente, no tenemos mucho que celebrar. Ha bajado el paro, pero no se llega a final de mes; jornadas de 13 horas con jornales de la mitad. Parados de larga duración, mujeres y jóvenes esperando los planes de empleo de la Junta (a ver si llegan, aunque sea por ser éste año electoral)  porque con los tres meses de verano en la playa y otros tres en el campo o envasando no hay quien te alquile un piso, aunque lo encuentres.

P.- Usted se mostró muy sensibilizada con el tema de la vivienda. ¿Siente que su trabajo quedó a medio hacer?

R.- Mi trabajo lo hice; lo hicimos poniendo en marcha un servicio inexistente que se comprometía a atender a los desahuciados de este municipio, que han sido y son muchos por culpa de esta puñetera crisis. Quienes no han hecho su trabajo son quienes aseguraban, después de hacer desaparecer a IU de este servicio, que la Oficina de Defensa de la Vivienda permanecía abierta y tardaron muy poco para quitar hasta el cartel de la puerta. En unos cuantos meses, con un casi inexistente presupuesto, ampliamos las ayudas a la vivienda para muchas familias tirando de recursos propios del Ayuntamiento; obligamos al pago de suministros básicos a muchas personas que, aun contemplándolo la normativa, no accedían a ello. Abrimos una línea de gestión para la reclamación de las cláusulas suelo a los bancos; iniciamos el procedimiento para la creación de una bolsa de viviendas de alquiler; ampliamos los convenios para la asistencia gratuita a desahucios por alquiler. En unos cuantos meses, planteamos una política de vivienda que puso en juego nuestra participación en la Oficina. Y, tal y como dijo el alcalde, “cuando la cuerda se tensa, se rompe por el sitio más frágil”. Es cierto, se ha roto dañando la ya frágil situación de muchas familias. 

P.- Qué valoración hace de la legislatura del equipo de gobierno de Vélez-Málaga y los partidos que lo integran?

R.- Para este viaje no hacían falta alforjas. Un extinto PA, escondido detrás de las concesionarias y salvado únicamente por los proyectos de los Fondos europeos cuyos resultados, lamentablemente, tardarán en verse. Un Grupo Independiente, al que se le acusa de “to pa la Torre”. Y un partido socialista preocupado únicamente por sostener el sillón de la Alcaldía.  

P.- Van a ir en confluencia con Podemos a las próximas elecciones locales. ¿Cómo va a ser ese proceso de fusión?

R.- Claro que iremos en confluencia. Con Podemos, y con todos aquellos colectivos que quieran sumarse a un proyecto en el que las políticas encaminadas a hacer girar la economía del lado de la mayoría social son su principal ariete. En cuanto al proceso de confluencia, esperamos ser capaces de elaborar un programa compartido como elemento aglutinador y, a partir de ahí, armar una candidatura de consenso para que todos nos sintamos representados, generando un espacio de confianza y apoyo en el que todos somos necesarios y nadie es imprescindible.

P.- Cree que Vélez-Málaga ejerce como capital comarcal o ese tren también partió ya?

R.- Vélez-Málaga no puede obviar su destino. Quiera o no quiera, está obligada a ejercer de capital de esta hermosa comarca de la Axarquía. Debiera ser un orgullo ser locomotora. Pero, por desgracia, ya le cuesta atender a los distintos núcleos que componen el municipio; el desequilibrio entre unas zonas y otras está generando una brecha que urge atender. La diferencia en cuanto a los servicios que se ofrecen a los ciudadanos dependiendo de dónde viven, es insostenible, por lo que es necesario actuar resolviendo sus necesidades porque es del todo lógico el  malestar expresado por los vecinos. Más allá de esta delicada cuestión, para hablar de comarca lo primero que se hace necesario es construir un proyecto común de desarrollo que no se conforme con el enfoque turístico como única apuesta de unidad comarcal; con un programa aceptado y avalado por todos sus representantes en la Mancomunidad, más allá de los cuatro años de mandato, y por encima de partidismos y territorialismos. Y, en ese marco, Vélez-Málaga debe entender que sus infraestructuras comerciales, culturales, administrativas, etc., son fortalezas que tienen como referente no sólo al municipio sino a la comarca entera.