Opinión
El mono de Cristina
Tenía unos ojillos redondos y brillantes, unas orejas grandes y un rabo largo. Con cara de bueno y tacto de peluche suave, no era un mono de selva, ni de circo, ni de zoo, ni titiritero; era un mono de escaparate que vivía entre coches de bomberos, muñecos llorones y trenes...