09:02h. Domingo, 25 de Febrero de 2018

Nadie a mi derecha

Columna de Segismundo Palma

“Nadie a mi derecha”, Fraga lo tuvo claro y fue el nacimiento de una derecha democrática en España. Con herencias y transformaciones (travestida en el origen, ciertamente), pero abrazada a la nueva democracia, imperfecta, sí, pero democracia. Este debería ser el aprendizaje de los ¿estrategas? del PP. Aunque escribir estrategia y PP en la misma frase produce confusión cuando no, risa. Por fin Ciudadanos se ha atrevido a comerse ese espacio vacío. Si tu enemigo se retira, tú avanzas, lo persigues.

Ya lo decía Tzun Tzu. “¿Tzun Tzu? ¿En qué equipo juega?”, se preguntarán los púberes del Candy Crush. Cualquier ajedrecista básico podría explicar este axioma de la estrategia militar y, por supuesto, comunicacional y de marketing político. Cualquier judoka cinturón blan­­- co-­amarillo podría describir el funcionamiento de esta táctica en un combate. Pero no un ¿estratega? del PP. No. Ellos, no. Ellos siguen escanciando néctar en palacio. Frustrando a las fuerzas de seguridad o a juezas valientes, según les convenga su iniquidad y cobardía demoscópica. Ante todo, que no nos confundan con un partido de derechas.

Es el mantra. La máxima. La herencia de una génesis postfranquista sigue pesando en este partido desintegrado en su ideal vacuo donde sólo mantienen un neoliberalismo meapilas dominado por tecnócratas asustadizos y ventajistas. El acomodo. La inacción. Que trabajen las leyes (cuando nos convengan). Centrismo. La nada. Y por ello, acertadamente, tardíamente (también), el partido naranja de Albert Rivera se ha atrevido a adelantar a la última fase del PP, el Rajoyismo-Sorayato, por donde le hacen daño: por la derecha. Por fin han elegido a su adversario con tino. Su adversario, (que no tu enemigo político), al que deben robarle los votos, es al PP. A sus votantes decepcionados. Primero denunciando el adoctrinamiento en las aulas catalanas, quedándose solos, pero conectando con los catalanes hispanoparlantes desprotegidos durante décadas por el Estado. Torpedeando, sabiendo que no lo lograrían, el cuponazo vasco. Iluminando las componendas de hemiciclo de un gobierno que vuelve a vender el futuro de la Nación por una aprobación de presupuestos. Sin mirada larga. ¿Estadistas? ¿Eso qué es? Unas cesiones regionalistas que han provocado que el conflicto catalán esté hoy en el lugar en el que está. No han aprendido nada los señores del PP. Desconexión. Proces. 155. Elecciones perturbadas y a la vuelta, cuponazo vasco.

Durante los dos meses de alucinada crisis se ha desgranado en medios de todo pelaje que las prebendas de socialistas y populares durante las décadas pasadas, alimentando a la criatura independentista, ha sido uno de los principales errores del Estado español representado en sucesivos gobiernos. Todavía siguen los Jordis en el talego y el PP vuelve a cometer el mismo puto error con el gobierno vasco. Otra criatura en ciernes que parecía aplacada tras la derrota de ETA. El aclamado sorpasso nunca se produjo a la izquierda del PSOE. Puede que ahora veamos uno inesperado a la derecha del PP. Ese mausoleo yermo y deshabitado llamado siempre con tanatorial complejo: la derecha española. ¡PUM!