sábado, 03 de diciembre de 2022 06:46h.

Apolo y Artemisa

El día 20 de julio de 1969, seiscientos millones de per­so­nas seguían por te­­­­­­le- ­visión la llegada del hombre a la Luna. 

La música de los recuerdos

Cruzaba el puente y miraba al río; llevaba un escaso caudal de agua que dis­curría serena bajo mis pies. No era ese río transparente que yo guardaba en mis recuerdos de infancia, no cantaba el agua saltando alegre entre las piedras blancas que brillaban al sol. 

Un jueves completamente viernes

En la quietud de una tarde de octubre, leo los versos del último libro de Luis García Montero. En su portada, una orquídea blanca parece querer con su hermosura suavizar el negro intenso de luto que la abraza.

Las siete vidas de ‘Nika’

La veo corretear por el sa­lón haciendo magistrales re­gates con una uva mos­catel que me ha quitado de las manos. 

El balcón del Tiétar

Vi las impactantes imá­ge­nes de esos incendios que ya son tristemente un clá­si­co del verano. Las llamas de­voraban la sierra arra­san­do pinares in­­­­­ter­­­­­minables que verdean y hermosean paisajes que me son fa­mi­liares, mientras los ve­­­­cinos, horrorizados, miraban con impotencia cómo el fuego se les acercaba. 

Manojo de geranios

Anochecía en el paseo marítimo de Torre del Mar, agosto mostraba su cara más lúdica con el animado ambiente de pa­seantes y gente en va­­­caciones, y una es­pléndida luna llena iluminaba la noche mi­rándose coqueta en el espejo del mar.

San Fermín no va a los toros

Vestido de blanco, con el pa­ñuelito rojo al cuello, el pe­riódico en la mano y la adrenalina a cuestas, el mo­zo corría delante de un to­ro que tenía dos cuernos co­mo dos cañones. Fiel a la tradición de la famosa fiesta que internacio­na­li­zara el Premio Nobel Ernest Hemingway, a quien fas­cinaban los...

‘Summertime’

El verano que empieza llegó con temperaturas extremas, caldeando aún más el ambiente revuelto donde se alternan las nubes y los claros de la actualidad. 

Calles en verso

Por la ventana de mi habitación se colaba la luz tenue de un sol que se iba muriendo lentamente tras los cristales. Me distraía el color cambiante del cielo, el adiós alargado de la tarde, que oscurecía, poco a poco, mi tiempo de lectura. 

Un santo para dos pueblos

Quizá sea uno de los re­cuerdos más antiguos que conservo, que solía in­mor­talizar el fotógrafo de esos momentos festivos.

Imagina

Columna de Margarita García-Galán

Mala mar

Columna de Margarita García-Galán