lunes, 19 de enero de 2026 19:29h.

Daniel Moscugat: «'Ecos de un abismo' no es un poemario al uso; requiere de la interacción y la reflexión del lector»

A lo largo de esta entrevista conoceremos más sobre su recorrido en el ámbito editorial, sus ideas y conceptos, y los aprendizajes que han marcado su camino.

Hace unos días tuve el placer de conversar con el escritor y editor Daniel Moscugat, originario de Francia y afincado actualmente en el bello pueblo de Chilches, una persona cuya trayectoria y mirada aportan una perspectiva interesante y auténtica sobre su trabajo y experiencia, tanto dentro como fuera del mundo de la literatura. A lo largo de esta entrevista conoceremos más sobre su recorrido en el ámbito editorial, sus ideas y conceptos, y los aprendizajes que han marcado su camino.

Poeta de corazón y editor por vocación, Daniel Moscugat nos habla de un mundo a la vez áspero e idealizado: su mundo, el de la editorial tradicional. Una práctica de alto riesgo en una época en la que el criterio y el valor artístico se ven amenazados, y donde las prácticas éticas frente a la edición exprés han caído en desuso. De ahí la importancia de dar voz a quienes siguen siendo, de algún modo, la resistencia de las letras.

PREGUNTA.- Háblame de ti. Cuéntame tu historia en primera persona: logros, estudios, trabajo…

RESPUESTA.- ¡Uf!, hablar de mí es harto largo y pesado. He sido muy autodidacta, sin que eso signifique que sea bueno o malo. He aprendido a hacer de todo y he trabajado de todo lo imaginable e inimaginable: desde pescadero o carpintero hasta editor, en la actualidad, pasando por ser cocinero con cierto reconocimiento u operador de cámara y productor audiovisual. Vivir en numerosas localidades, a cual más dispar y distinta, también te hace tener una visión más global de la sociedad y comprensión de la idiosincrasia de cada estancia. En cuanto a logros, reconocimientos y demás, huelga decir que no es más que un índice de referencias, además de servir para cotejar la cantidad de amigos que uno posee o corteja. Yo prefiero quedarme con que soy buena persona y que procuro no hacer a otros lo que no me gusta que me hagan a mí. Como todo en la vida, a veces cometo errores y eso me hace recordar que soy humano, así como que necesitamos el perdón y saber también perdonar… Hay quien no lo ve así y mira la paja en el ojo ajeno, sin percatarse de la sequoia que tiene atravesada. En fin, la idiosincrasia del ser humano.

P.- Decía Rilke: «Pregúntese en la hora más silenciosa de su noche: ¿debo escribir? Si puede responderse con un sí profundo, entonces escriba». ¿Qué te lleva a escribir  Ecos de un abismo?

R.- Ecos de un abismo es una compilación de poemas que llevaba dándole forma desde hace ocho años, aproximadamente. Antes publiqué (previamente autopubliqué en 2015 para ver qué aceptación tenía) Jazmines para una biznaga (ediciones Siglo XXI, 2016), que está completamente dedicada a mi pareja, y fue ella misma quien eligió los que le gustaban de todo lo que tenía escrito y había leído. Una de mis preocupaciones estructurales es cómo afrontar los retos de la vida, bien los del recuerdo, bien los de la vida presente, y el modo de asomarnos al abismo que, como decía Nietzsche, «cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti», o lo que es igual: ten cuidado con la forma que tienes de enfrentarte al mal, o a las consecuencias de lo que haces, de no acabar siendo parte de él. Entonces llegan las reflexiones en forma de poesía y a lo largo de la experiencia y de los recuerdos nacen esos poemas con los que uno mira desde un prisma periférico para no caer en el sectarismo de lo personal. Ecos de un abismo, como dice al final de la sinopsis, no es un poemario al uso; requiere de la interacción y la reflexión del lector, al que se le invita a hacer examen de conciencia de lo que le rodea, de lo que le concierne, y del instinto básico del ser humano: el amor. Atreverse a leerlo es atreverse a mirarse al espejo y, con suerte, salir indemne.

P.- Muchos poetas y pensadores han reflexionado sobre qué es la poesía y cuál es su significado. Emily Dickinson define la poesía por su impacto emocional.
¿Qué define para ti la poesía?

R.-Esta es una pregunta que merece todo un debate, en el que hay que dejar a un lado el academicismo, porque este lo llenaría de una serie de conjeturas que nada tienen que ver con lo esencial de la poesía: arte. Hay mucho ruido entorno a ella, y suele ser tema de discusión enfervorizada. A título personal, lo comenté el otro día en la presentación de Ecos de un Abismo en el marco de «Los reyes de la palabra», que la poesía, haciendo un resumen escueto, debe comportar tres premisas fundamentales: la transfiguración de la naturaleza, como estableció Aristóteles, es decir, el mundo visto desde los ojos de la metáfora; el respeto a las reglas de juego, como sugiere Wislawa Szymborska; y cómo no, la poesía debe conmover, tal y como apuntó Hölderlin, la poesía, lejos de ser un mero juego o adorno, es una función esencial del lenguaje que debe conmover profundamente, conectando al ser humano con lo divino y lo sublime (luego tenemos varios afluentes que debemos vigilar, pero como digo, esto da para ensayos y debates. Aprovecho para recomendar la lectura de Filosofía y poesía, de María Zambrano; el libro de T.S. Eliott Función de la poesía y función de la crítica; y, por su puesto, Poética de Aristóteles). Pero hay algo importante en todo ello, tanto para el poeta como para el escritor, que debe tener en consideración y una respuesta honesta y sincera por nuestra parte, sin autoengaños: ¿podrías seguir viviendo si supieras que no puedes escribir más? Si la respuesta es no, bienvenido, porque es una de las primeras premisas del poeta. Si es que sí, decir que la poesía no quiere adeptos, quiere amantes, como diría Lorca. Así que a otra cosa mejor antes de seguir perdiendo el tiempo.

P.-¿Cuál es el panorama de la literatura en las editoriales locales frente a las grandes editoriales?

R.-Jugar con desventaja, diría yo en primera instancia. Por un lado, tenemos la connivencia de las librerías que se han convertido en meras charcuterías o zapaterías, cuya premisa es vender las multimarcas nacionales e internacionales por encima del producto autóctono o «comercio de proximidad». Se nos llena la boca diciendo que debemos de defender el «comercio de proximidad», pero no así el de la literatura, que mejor se apuesta sobre seguro; cosa que comprendo perfectamente, dado que todos hemos de sobrevivir, pero no se le da margen a ese «comercio de proximidad» de tener siquiera un escaparate o estantería en la librería para que todos puedan acercarse a echarle un ojo, no digamos ya defenderlo. Por otro lado, los grandes sellos se nutren de la ingente maquinaria márquetin del que disponen y con el que tienen una posición preeminente, lo que hace que editoriales independientes como ELVO, editorial tradicional y que lucha contra todo y contra todos por hacerse un hueco, acaban siendo engullidas por el acaparamiento de aquellas en el mercado. Por último, el poco apoyo, por no decir ninguno, de las instituciones locales, que a veces incluso ningunean nuestras actividades por tratarse de circunstancias menores. Nadie nació teniendo un currículum envidiable ni una bibliografía extraordinaria, todo necesita tiempo y las editoriales, así como los autores, también. Pero todo esto también tiene un debate profundo y lleno de aristas que debemos limar, especialmente desde las instituciones. La cultura se inicia desde los cimientos, no desde el tejado. Está muy bien García Lorca, pero para llegar a ser García Lorca hay que comenzar desde algún punto de partida, desde abajo. Y ese punto de partida no se está cuidando ni mucho menos dando espacio.

P.- La literatura requiere de varios factores para poder llegar a un gran número de lectores, si esa es la premisa del éxito literario. ¿Cuáles son para ti los innegociables para que un manuscrito llegue a convertirse en una obra editada de éxito?

R.- Hoy por hoy, para que una obra editada tenga éxito, da igual que sea buena o mala. Solo necesita de buen y abrumador márquetin. Una anécdota reciente cuenta que un autor de libros autoeditados salió en una programa de televisión de máxima audiencia haciendo gracietas y explicando que escribe dos libros por año y que escribe sin parar, compaginando su afición con su profesión y lo difícil que le resulta. Al día siguiente, sus libros eran los más vendidos de Amazon. Por desgracia, las innumerables erratas de ortografía y ortotipográficas desmerecen el mérito obtenido por unos minutos en televisión. Duele la vista la lectura… Cuando encuentras esto, en el fondo, resulta comprensible que la gente que se topa una y otra vez con libros de semejante calibre acabe por darse por vencido ante las marcas y su márquetin y se fíen cada vez menos de los autores desconocidos.

» Con todo esto quiero decir que el esfuerzo por escribir un buen manuscrito y que la historia sea interesante y te haga reflexionar debe pasar inexorablemente por un buen márquetin. Yo he publicado novelas que ya quisieran haber escrito algunos de esos autores de renombre. Las editoriales independientes no tenemos acceso a ello al nivel de los grandes sellos, por eso nos encomendamos en parte al boca a boca y a la capacidad del autor de trabajar en su difusión conjuntamente con la editorial: en el fondo, es un trabajo de equipo y si uno de los dos no rema, ya sabemos a dónde se va a quedar el barco.

» Lo que debe cumplir un manuscrito es, fundamentalmente, que esté correctamente escrito. Olvidarse de escribir la historia más original, el pelotazo o best seller (poco de original puede escribirse hoy por hoy después de la Ilíada y la Odisea, de Shakespeare y de Cervantes), sino que la historia sea tuya y hacerla tuya, con tu propia voz, que haga replantearse cuestiones al lector, que haga reflexionar.

P.-¿Es la poesía un género del que se abusa?

R.- Si yo te dijera: «hazme unas gafas», ¿te atreverías a hacerlas sin conocimientos de optometría? Igualmente pasa con la poesía. Muchos se lanzan a escribir (incluso algunos confiesan no leer poesía) y hasta hay quienes no tienen mucha idea pero tienen a quienes les escriben y reescriben los poemas y están en lo alto del candelero… Luego los escuchas expresarse y entiendes muchas cosas: como dije antes, todo tiene mucho que ver con a quién conoces y por dónde te mueves. Desde luego, para hacer unas gafas necesitas unos conocimientos y mucha práctica. Para la poesía, y para cualquier otra dedicación, se necesita conocimientos y mucha práctica antes de dar a luz cualquier poema. Si tienes por costumbre escribir «cocreta» y nadie te dice que estás equivocado, por muy buenos que sean tus poemas, seguirás escribiendo mal poesía, aunque creas que es excelsa. Es importante (auto)formarte y pedir ayuda o consejos de quienes tienen un bagaje contrastado o, definitivamente, saben de esto.

P.- Existen muchos consejos prácticos en el mundo literario ¿Te animarías a darnos uno?

R.- Yo no soy mucho de dar consejos, pero si he de dar uno en relación a la literatura, siempre digo lo mismo: leer mucho más que muchísimo y muchísimo más que más. Cada persona es irrepetible como su huella dactilar, dar un consejo generalizado es como decir que todos necesitamos el mismo número de zapato.

P.- Cuáles son tus futuros proyectos literarios

R.- En la actualidad escribo poemas para un nuevo poemario que todavía ando en la tesitura de presentar en certámenes o publicarlo directamente, pero necesita aún algo más de reposo y corrección. Sacaré la segunda edición de mi libro de relatos Repatriación de un destierro, dado que la primera edición está llena de innumerables errores ortotipográficos y adapté algunos relatos para que fuesen más cercanos en el tiempo: los he dejado como los escribí en su momento y puede decirse que son los relatos que debieron publicarse y accedí a modificarlos, cosa que no debí hacer. Por último, ando como pollo sin cabeza a ver si saco tiempo también para terminar de reescribir una de las novelas que tengo escritas y la publicaremos, si no para este año, para el próximo. Y muchas cosas más, como darle más protagonismo al blog personal, donde me desahogo y reflexiono sobre lo divino y lo humano…