Ariadna teje su propio relato

Pepa Luna Casanova, escritora y poeta. Gaditana de nacimiento, y muy unida a Torre del Mar donde pasó su infancia. Participa  activamente en el arte escénico; siendo aficionada de la buena música clásica. Autora de obras como Mi realidad virtual, Gloria en los Infiernos, Díptico de luna, La mujer que se volvió palabra...

Pepa Luna Casanova es autora del libro Díptico de Luna, donde desarrolla dos géneros de expresión literaria: los relatos y la poesía. Si en los libros anteriores: Mi experiencia virtual, Gloria en los infiernos, utiliza la primera persona para expresarse, lo hace con un  lenguaje íntimo y el sentir de un corazón herido. En Díptico de Luna, ella elige la tercera persona para desarrollar los relatos de las vidas de los personajes, que viven con realismo sórdido la relación humana; consiguiendo ahondar en los entresijos de las emociones y de los sentimientos. Nos presenta  ese mundo interior hostil y despiadado: el amor que anhela y espera ser correspondido, se convierte en frustración. Las causas son la traición, la infidelidad, la egolatría... Que son como armas destructivas de la confianza humana y del amor.

La metáfora del desamor que utiliza la autora, me recuerda al personaje mitológico: Ariadna, princesa de Creta. Que como significa su nombre, ella era pura, y un ser sagrado. Cómo mujer enamorada salva al príncipe Teseo del Laberinto; regalándole  el hilo de su ovillo para que pueda regresar. Teseo logra su propósito salvar a su pueblo; dando muerte al Minotauro (monstruo que se alimenta de carne humana. Él le prometió amor y matrimonio a Ariadna, pero le abandona en una isla.

Pero esta Ariadna, mujer terrenal, no sube al Olimpo para ser acogida por el amor del dios Dioniso, sino  que pierde lo más sagrado: la pureza del  amor entregado. Y vemos como Pepa Luna, convertida en Ariadna, teje el relato del ser humano: la vida real que nos somete a reescribirla día a día.

 Comprobaremos, en la lectura, que los relatos están cargados de metáforas: imágenes sexuales eróticas que manan del éxtasis del placer, o bien son fingidas; la sangre aparece como vitalidad o herida de muerte; el sarcasmo como elemento trágico-cómico. Pero a diferencia de su obra Gloria en el infierno, donde hay sumisión y dependencia emocional. En Díptico de Luna, la mujer tiene iniciativa en lo sexual, y se manifiesta;  donde los encuentros eróticos padecen el engaño. Incluso, ante la traición, se muestra la venganza que le conduce al comportamiento más vil del ser humano: el crimen. En ocasiones, la traición y el crimen se describen en clave de humor negro.

En cuanto a la temática de los relatos, además de la presencia del desamor, que  los personajes lo padecen como muerte de una parte de su ser. Trata también los temas de la imaginación y el recuerdo sentido en los sueños; la ciencia ficción con una mirada hacía un futuro de una sociedad alienante; el misterio está muy bien trabajado.

Los instintos más bajos de la condición humana se relatan con hechos, y lo hace dentro del  contexto de la rutina cotidiana.

En algunos relatos aparecen ese pasado nostálgico de la infancia, donde desarrolla los sentimientos de pureza; evocando ese tiempo feliz de autenticidad. Esos recuerdos son motivaciones para evadirse. Este tema será la antesala de la segunda parte del libro, la poesía.

 En la poesía, la autora vuelve a escribir en primera persona; abarcando una temática intimista. Desarrollando los sentimientos y la conciencia; la memoria y los recuerdos; ese tiempo vivido y el que se está en camino; la nostalgia de la infancia y de la juventud.

Abre el poemario con el poema Días de guerra, expresando esa lucha interior donde se enfrentan la conciencia y los sentimientos; el ser y el no ser: “Días de guerra, /enraizada en la medula de nuestra conciencia / y nuestra vana superficialidad. [...] Guerra entre lo que fuimos / y lo que pretendemos que no seamos”.

El último trayecto habla de ese caminar hacia el ocaso de la vida: “El ocaso de una sinfonía languideciendo. [...] El encuentro que abraza la propia sombra. [...] La meta final de la calle sin salida”.

 Tiempo de siempre relata un tiempo concebido obligado a vivirlo, y sin opción a elegir; y forzado a aceptar las contradicciones que  nos presenta la vida: “Tiempos sin horas y horas sin fin /que asfixia la libertad fingida. [...] Tiempo de nada y de todo, / de locura y pesadez, /de desidia y esperanza, / de oscuridad y vacio, / de andar y retroceder”.

 En el poema Nostalgia amplía la pureza de la infancia, que ya aparece en los relatos, con un sentir poético: Que me lleva a saborear los charcos de lluvia / en las mañanas de colegio. /A oler los abrazos no correspondidos / y abrazarme en la oscuridad. [...] A colorear las noches en blancos, / y a borrar los pensamientos amarillentos y arrugados.

 Poema Arco iris del presente evoca  los recuerdos de la infancia; aludiendo a la inocencia: Atrapada en el laberinto de mis monstruos / vaga la inocencia de la niña ausente.

Poema Aguas pasadas expresa la presencia del pasado, que nos hace ser cómo somos: Agua que cala y vuelve a calar, /atravesando inmisericorde nuestro ser.

En cuanto el estilo, son versos libres cargados de lirismos, sugerentes en imágenes y metáforas; tan necesarias y expresivas para transmitir las sensaciones y sentimientos. Así como lo transcendente.

Os invito a leer Díptico de Luna, porque  no os dejará indiferentes, sino que entraréis en complicidad con la autora. Os hará reflexionar, pensar y cuestionaros la actitud humana.