lunes, 23 de marzo de 2026 13:25h.

Vélez-Málaga comienza una nueva etapa escénica con la reapertura del Teatro Lope de Vega

El pasado viernes, ante una asistencia multitudinaria, se procedió a la apertura de este espacio escénico.

Después de 24 largos años en silencio, el Teatro Lope de Vega de Vélez-Málaga recuperó su vida el pasado viernes 20 de marzo de 2026. El telón volvió a subir ante un público entusiasmado que llenó hasta la última de sus 908 localidades, convirtiéndolo en el segundo teatro con más aforo de la provincia, solo por detrás del Cervantes de Málaga. Esta reapertura supone un momento muy especial para la capital de la Axarquía.

La gala de inauguración, bajo la dirección de Salvador Conde y con la participación exclusiva de artistas de la zona, se convirtió en un verdadero homenaje al talento local. El evento arrancó con el descubrimiento de una placa conmemorativa y contó con la presencia del alcalde Jesús Lupiáñez y el subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas.

Sobre las tablas desfilaron grupos como los Coros y Danzas de Vélez-Málaga, el Coro Romero de la Peña Axarquía, la Compañía de Antonio Guerra, y solistas como Miguel Ángel Fernández, Sergio Pérez 'Cindindi', Luisa Chicano, Fernando Gil, Marta Sango, Séfora, Luli y Cristina Gallego. Fue una noche cargada de emoción y orgullo por lo propio.

El alcalde, visiblemente emocionado, se sintió uno más entre los veleños: “Todos hemos aportado nuestro granito de arena para hacer realidad esta ilusión que llevábamos tantos años soñando”. Recordó las décadas de reivindicaciones y el cierre definitivo del espacio en 2002, tras haber funcionado como cine desde 1961 (cerrado en 1986) y luego como sala de espectáculos de forma irregular.

El Ayuntamiento compró el edificio en 2014 por unos 500.000 euros y ha invertido 6,7 millones en su rehabilitación completa, de los cuales casi tres proceden de fondos europeos Next Generation. Las obras han modernizado todo: desde eficiencia energética, accesibilidad y seguridad hasta un acondicionamiento acústico de primera.

Lupiáñez insistió en que esta reapertura va a impulsar el centro histórico: “Es el arranque de esa revitalización del corazón del pueblo que tanto deseábamos”. Agradeció a antiguos alcaldes como Antonio Moreno Ferrer y Francisco Delgado Bonilla, a las corporaciones anteriores y, especialmente, a la familia Ruiz, antiguos propietarios: “Ellos forman parte esencial de la historia de este teatro. Si tiene alma, es gracias a las personas que lo han cuidado día a día”.

Por su lado, Javier Salas lo definió como “una celebración y una enhorabuena para todos los veleños”, destacando la colaboración entre instituciones y cómo los fondos europeos se convierten en proyectos reales que fortalecen la cultura y la vida social. Mencionó mejoras concretas como la retirada de amianto, nuevo sistema de climatización e iluminación, ascensor y plazas accesibles. “Aquí se unen arte, historia, identidad y memoria de toda una comarca. Este espacio se va a convertir en uno de los grandes referentes escénicos de Málaga”, afirmó.

Salvador Conde, junto a su hijo (también Salvador), subrayó que el teatro conserva “la esencia del original de 1961, pero totalmente actualizado y moderno”. “Todos los artistas van a querer pisar estas tablas, ya sea por primera vez o regresando”, comentó, resaltando el valor simbólico de reconectar el pasado del municipio con su futuro cultural.

Entre los asistentes estuvieron la diputada provincial de Fomento, María Nieves Atencia, la delegada territorial de Justicia, Teresa Pardo, concejales actuales y antiguos (incluido el exalcalde Francisco Delgado), además de representantes de la cultura y la sociedad veleña.

El cierre fue emotivo: con la Banda de Música al frente, todos entonaron el famoso 'Arte Veleño', ese himno tan querido que inmortalizó el recordado Pepe Luis Conde (fallecido en 2016).

La programación que viene confirma la ambición: actuaciones de José Mercé, Rosario Flores, Diana Navarro, espectáculos para familias y teatro variado. Con esto, el Lope de Vega se posiciona como un motor cultural y económico para el casco antiguo, poniendo fin a más de dos décadas de ausencia y abriendo una etapa llena de esperanza para Vélez-Málaga.