Buscar
22:59h. domingo, 07 de marzo de 2021

El tiempo de mediados del siglo XX es una época apasionante. Nosotros, que nacimos en la posguerra, sentimos un especial respeto al intentar adentrarnos en el recuerdo de esta época. Y ello porque historiar lo que uno ha vivido, resulta una aventura “apasionante”, aunque cargada de un gran riesgo. Resulta que, fácilmente, puede convertirse en una historia apasionada; y la historia, si es apasionada, deja de ser Historia. Por ello, con todo el respeto posible y gran dosis de concisión, vamos a aproximarnos a las escuelas a las que asistimos, a la radio que nos maravilló, a la biblioteca en la que empezamos a amar los libros, al cura que admiramos, al alcalde que respetamos, al maestro del que aprendimos... 

Son momentos de gran perfil para los ni­ños que crecimos cuando se cantaba el Cara al Sol en las escuelas. El Parte en la radio, y el No-Do en los cines, eran las vías posibles de información. La prensa del régimen, la llamada ‘Prensa del Movimiento’ -liderada a nivel nacional por el diario ARRIBA, y, a nivel provincial, por el diario SUR- contaba, de tarde en tarde, con alguna noticia sobre la vida local que nos proporcionaba su corresponsal, el médico don Luis Téllez, y, más tarde, don José Méndez Hoyos. Son los años en que la iglesia va a tomar un gran protagonismo en todos los aspectos, especialmente en la erección de medios de comunicación en la capital de la Axarquía.

Dos hombres de especial relevancia, don Juan Barranquero Aponte y don José del Campo López, van a caracterizar los años cincuenta en Vélez-Málaga. El primero, alcalde y diputado a Cortes, y, el segundo, un sacerdote emprendedor que crea la emisora de radio, el periódico Fortaleza, el instituto de segunda enseñanza...

A comienzos de los años cincuenta, se inaugura el Estadio Vivar Téllez (1951), se traslada la oficina del Banco Español de Crédito desde la iglesia del Carmen a la plaza de las Carmelitas (1951), visita la ciudad el ministro de Agricultura (1952), se abre una oficina de la Caja de Ahorros Provincial de Málaga (1953), y se funda la administración de lotería Nuestra Señora de Fátima. En el aspecto religioso, tan significado en el momento, la Virgen de los Remedios viaja a Málaga (1953) a un encuentro de patronas de la provincia, y se crean las cofradías de la Piedad (1951), la Esperanza (1952), y de Horquilleros de la Patrona (1953).

Mediando la década, en 1955, abandona la alcaldía don Eloy Téllez, y, dos años después, se despide el arcipreste don José Ariza. El cambio de alcalde y de cura de San Juan va a suponer un acelerador en la vida veleña. Un nuevo alcalde, que llega a ser procurador en Cortes y presidente del Instituto Nacional de Previsión, no era cosa habitual por estas tierras de Dios, y un sacerdote que viaja en moto y pone en marcha una emisora de radio, contra toda legalidad vigente, no era la imagen que, habitualmente, nos habían ofrecido los santos varones de la Iglesia de Málaga hasta aquellas fechas. Ellos van a dar a los aires veleños unos signos poco comunes en los tiempos que corrían.

Vélez-Málaga se hace famosa por los premios de  la Lotería Nacional. (El 25 de mayo de 1954, el segundo premio en el número 27.045; el 15 de enero de 1955, el segundo premio en el número 5.217; el 25 de mayo de 1955, el segundo premio en el número 25.644; el 15 de junio de 1955, el Gordo, en el número 17.515...)

El 20 de mayo de 1956 se entrega a la Virgen de los Remedios una corona y se le nombra ‘alcaldesa perpetua de la ciudad’, y el 15 de julio del mismo año, la ciudad salta a los medios de comunicación al escaparse un novillo durante el de­sen­cajonamiento para una corrida, que tiene que ser muerto a tiros por la guardia civil, cerca de Algarrobo.

El día que don José Ariza González, el saliente cura de San Juan Bautista, se marcha a Málaga a regentar la  iglesia del Sagrario en la catedral, una caravana de más de cien vehículos le acompaña. Es todo un acontecimiento en la ciudad. Era el 31 de marzo de 1957. Ese mismo año comienzan a funcionar los automotores de Málaga a Vélez-Málaga de los Ferrocarriles Subur­banos SA, se funda la cofradía de la Pollinica, y, en Torre del Mar, se inaugura una oficina de la Caja de Ahorros Provincial.

Al final de los años cincuenta, parece que todo va en progreso. La sociedad veleña más activa se agrupa en torno a un casino llamado ‘Sociedad Recreativa La Peña’, se fundan nuevas cofradías, el pintor Antonio de Vélez triunfa por esos mundos de Dios, y, (¡para colmo!, en Vélez-Málaga sigue tocando mucho la lotería (25 de noviembre de 1958, 5 de diciembre de 1958...)    

Una noticia nubla el horizonte. El gobierno autoriza a los suburbanos, el 10 de diciembre de 1959, para que paralice y desmonte la línea ferroviaria Vélez-Ventas de Zafarraya.