23:53h. Martes, 18 de Diciembre de 2018

Artículo de Francisco Montoro

La masonería, o francmasonería, es una institución de carácter iniciático, humanista y con una estructura internacional federal, que se basa en un sentimiento de fraternidad, y que defiende como objetivo la búsqueda de la verdad. Los masones ejemplifican sus enseñanzas con símbolos tomados de la albañilería y de los constructores de las catedrales durante la Edad Media. Se agrupan en logias, que son instituciones básicas, compuestas por un número mínimo de ‘maestros’, aludiendo el término, también, al lugar o espacio físico donde se reúnen los miembros que se llaman entre ellos ‘hermanos’.

La masonería apareció en Europa a finales del siglo XVII y su historia institucional presenta numerosas disidencias causadas por importantes matices y derivaciones, destacándose las relacionadas con la admisión de la mujer en las logias de hombres, la cuestión de las creencias religiosas, la naturaleza de los temas tratados, etc., dando lugar a distintas ramas o corrientes masónicas que, a menudo, no se reconocen entre ellas.

La masonería siempre ha estado rodeada de un halo de misterio, y de las pocas cosas que son bien conocidas es que existen tres grados diferenciados, a saber: aprendiz, compañero y maestro, representando tres etapas del desarrollo personal.

Según los propios masones, la masonería no es una sociedad secreta, sino discreta, y con algunos secretos que son revelados a sus miembros a medida que estos progresan.

La masonería llegó a la Axarquía, al parecer, durante el siglo XIX, destacando en Vélez-Málaga (seguramente por influencia de Málaga) y en Nerja (por influencia de Almuñécar).

Los estudios de Pinto (1984) recogen en Vélez-Málaga, para 1890, las logias Adonai y Menoba (dependientes del Gran Oriente Lusitánico) e Ibérica (dependiente del Gran Oriente Nacional de España), y en Nerja, la logia Caballeros de la Justicia.

Una de las más conocidas es la logia Ibérica nº 39 de Vélez-Málaga, cuyo venerable maestro fue José Cuevas Martín. Creada en diciembre de 1890, con quince masones diplomados por Orientes distintos, “…para levantar columnas en estos valles, fomentando la masonería y practicando sus doctrinas…”. Muchos ya habían estado afiliados a otras logias malagueñas, 

También se dispone de testimonios de una posible logia en la localidad de Sayalonga, posiblemente por iniciativa de un tal Pedro Gordillo, antiguo maestro de la catedral de Málaga y masón, que en 1840 levantó el llamativo cementerio de Sayalonga, el cual, siendo de planta octogonal, y teniendo numerosos símbolos masónicos en muchas de sus tumbas, ha conducido a la hipótesis de que fuera una célula masónica denominada La Iniciación. 

En la parte granadina, en Zafarraya, aún hoy día, pueden verse símbolos masónicos en los pórticos de diversas viviendas. 

En Málaga, una de las ciudades de mayor actividad masónica, determinados personajes influyentes, como el famoso triángulo Heredia-Larios-Loring, formaban parte de la masonería, y sus familias se enlazaron en matrimonios diversos, manteniendo siempre buenas relaciones con el poder, como Francisco Silvela, masón yerno de Loring, que presidió el gobierno y fue artífice de la ley del derecho de asociación, que permitió el periodo de mayor esplendor de la masonería en España.

El indudable ‘secretismo’ de la masonería nos hace pensar que fueron muchas más de las citadas, las logias que existieron y que en la actualidad desconocemos, al menos nosotros.