04:55h. Sábado, 20 de julio de 2019

Los años cincuenta

Artículo de Francisco Montoro

Nosotros, que nacimos en la postguerra, sentimos un especial respeto al intentar adentrarnos en la exposición de la época de los años cincuenta del siglo XX. Y ello porque historiar lo que uno ha vivido resulta una aventura apasionante, y ello conlleva el gran riesgo de que, fácilmente, puede convertirse en una historia apasionada. Y la Historia, si es apasionada, deja de ser Historia. Por ello, con todo el respeto posible y gran dosis de concisión, nos gustaría escribir de las escuelas a las que asistimos, de la radio que nos maravilló, de la biblioteca en la que empezamos a amar los libros, del cura que admiramos, del alcalde que respetamos, del maestro del que aprendimos...

Son momentos de gran perfil para los niños que crecimos cuando se cantaba el Cara al Sol en las escuelas. El Parte en la radio, y el No-Do en los cines, eran las vías posibles de información. La prensa del régimen contaba, de tarde en tarde, con alguna noticia sobre la vida local que nos proporcionaba el médico don Luis Téllez, y, más tarde, don José Méndez Hoyos. 
Son los años en que la iglesia va a tomar un gran protagonismo en todos los aspectos, especialmente en la erección de medios de comunicación.

Dos hombres de especial relevancia, don Juan Barranquero Aponte y don José del Campo López, van a caracterizar los años cincuenta en Vélez-Málaga. El primero, alcalde y procurador en Cortes. El segundo, un sacerdote emprendedor, que crea la emisora de radio, el periódico Fortaleza, el Instituto de Segunda Enseñanza...

El cambio de alcalde y de cura de San Juan a mediados de la década va a suponer un acelerador en la vida veleña. Un alcalde que llega a ser procurador en Cortes y presidente del Instituto Nacional de Previsión no era cosa habitual por estas tierras de Dios, y un sacerdote que viaja en moto y monta una emisora de radio contra toda legalidad, no era la imagen que habitualmente nos habían ofrecido los santos varones de la Iglesia de Málaga. Ellos van a dar a los aires veleños unos signos poco comunes en los tiempos que corrían.

Al final de los años cincuenta parece que todo va en progreso. Se inauguran los automotores del tren suburbano que sustituyen a la vieja ‘cochinita’, la sociedad veleña más activa se agrupa en torno a un casino llamado Sociedad Recreativa La Peña, se fundan nuevas cofradías, el pintor Antonio de Vélez triunfa por esos mundos de Dios, y, para colmo, en Vélez, toca mucho la lotería.

Algunos hechos singulares nos aproximan a la época: inauguración del Estadio de Fútbol Vivar Téllez (18.7.1951), el Banco Español de Crédito se traslada de la Plaza del Carmen a la Plaza de las Carmelitas (1951), visita la ciudad el ministro de Agricultura (11.3.1952), la Patrona viaja a Málaga a un Encuentro de Patronas de la Provincia (19.2.1953), se crea la Cofradía de Horquilleros de la Virgen de los Remedios (15.3.1953), se abre una oficina de la Caja de Ahorros Provincial de Málaga (18.8.1953), se inaugura en Torre del Mar una oficina de la Caja de Ahorros de Antequera (19.3.1954), cambio de alcalde: sale don Eloy Téllez y entra don Juan Barranquero (14.2.1955), se entrega a la Virgen de los Remedios una corona y se le nombra alcaldesa perpetua de la ciudad (20.5.1956), se escapa un novillo al desencajonarlo para una corrida y la Guardia Civil lo mata a tiros cerca de Algarrobo (15.7.1956), el pintor Antonio de Vélez es galardonado en Palma de Mallorca (1957), se inaugura el nuevo local de la Sociedad Recreativa la Peña (2.3.1957), se despide el arcipreste don José Ariza González (31.3.1957), se inaugura en Torre del Mar una oficina de la Caja de Ahorros Provincial de Málaga (Julio, 1957), se inauguran los automotores Málaga-Vélez-Málaga (10.7.1957), se funda la cofradía de La Pollinica (4.9.1957), se aprueba el presupuesto municipal para 1959 por valor de 7.643.222 pesetas (30.10.1958), se autoriza a los Ferrocarriles Suburbanos para dejar de funcionar la línea Vélez-Ventas de Zafarraya (10.12.1959) Etc., etc., etc.

¡Cómo corre el tiempo!