23:45h. Viernes, 14 de Diciembre de 2018

El golpista que se escondió en Vélez

Artículo de Francisco Montoro

El 1 de enero de 1820, en el pueblo sevillano de Las Cabezas de San Juan, cuando se estaba preparando el ejército español expedicionario que iba a combatir a los insurgentes de América, el teniente coronel don Rafael del Riego, al mando del segundo batallón de Asturias, se rebeló contra el Gobierno y renunció a embarcarse para ultramar. A primera vista, parecía uno más de los pronunciamientos militares que se estaban haciendo comunes en la España de la época, pero éste, a diferencia de los otros, consigue triunfar. En cuestión de semanas, el levantamiento se va a convertir en una auténtica revolución.

Un cronista local del siglo XIX, José Mª Villasclaras Rojas, nos cuenta cómo Rafael del Riego pasa, al menos una vez, por Vélez-Málaga, donde, según él, se esconde de la persecución de las tropas realistas.

Pero esta noticia, que no especifica fecha, ni información alguna complementaria que nos permita precisarla, nos la proporciona el autor mencionado cuando nos refiere la búsqueda de bienes de culto que el líder militar pudiera requisar, y al hablar de los valores personales y del celo y arrojo de un sacerdote veleño -don Benito José Moyano- capellán del Santuario de la Virgen de los Remedios.

El 12 de septiembre de 1822, Riego estaba en Granada y se dirige hacia Málaga, donde espera que se le haga un recibimiento triunfal. Se da aviso y se despachan emisarios hacia Vélez-Málaga, anunciando su paso por la capital de la Axarquía. El cabildo veleño se prepara para recibir con todos los honores al militar y el acta del 18 de septiembre nos dice: “...Habiendo tenido noticias este Ayuntamiento de que pasa por esta ciudad el general don Rafael del Riego y siendo acreedor de los singulares servicios que ha hecho a la Patria a que se le demuestre por los pueblos el aprecio que les merece, acordó: se le obsequie con cuantas demostraciones sean posibles y le hagan conocer que Vélez-Málaga es sensible a los beneficios que recibió de su heroicidad y, al mismo tiempo, comisione para que salgan a recibirlo y cumplimentarle los regidores cons­titucionales don Francisco Escobar y don Antonio Carrión López y el síndico don Antonio Gil Duarte...”.

Finalmente, Riego, en aquella ocasión, no vino a Vélez-Málaga. El 19 sale de Loja con dirección hacia Antequera, de la que parte la madrugada del 21 para Málaga, donde fue recibido con todos los honores. “El ceremonial se había previsto el 19, sobre la idea de que vendría a Vélez. En consecuencia, se cambió de lugar, pero se mantuvo todo el protocolo, con su lujo de colgaduras, repique general de campanas, iluminaciones, adorno en la lápida de la Constitución y tres arcos de triunfo...”. En una carta de Rafael del Riego, fechada en Madrid a 15 de noviembre de 1822, dirigida al periódico Indicador de las novedades, los espectáculos y de las artes, hace una referencia a Vélez-Málaga afirmando que pretende visitarla en el mes de diciembre.

Al año siguiente, durante el verano, Riego regresó nuevamente a Málaga; pero ahora lo hacía en circunstancias muy distintas. “El 17 de agosto [de 1823] arribó un bote al puerto de Málaga. Venía en el mismo un hombre vestido de paisano, embozado hasta los ojos en raída capa y ciñendo sombrero calañés. Aquel hombre era Riego, que se vio precisado a abandonar Cádiz. Desembarcó, se dio a conocer, y su palabra entusiasta animó a los más temerosos”.

En la tarde del 18, pasó revista al ejército constitucional, que se componía de dieciséis regimientos de infantería, seis de caballería y las milicias nacionales. Y dado que las dificultades económicas para sostenerlo resultaban muy extremosas, Riego opta por saquear las iglesias y conventos, como ya pasara en tiempos del gobierno intruso francés.

A las once de la mañana del 2 de septiembre, el ejército constitucional tocó generala y se formó en la Alameda. Horas después, el líder revolucionario y su gente, evacuaban la ciudad ante la proximidad de ejército realista. “Riego se dirigió a Vélez...”. Sin duda es a este momento cuando corresponde la referencia referida de Villasclaras.

Pero poco tiempo pasó Riego en la capital de la Axarquía, porque sabemos que el 10 de septiembre se encontraba en la ciudad cordobesa de Priego. Pocas semanas faltaban para el fatídico 7 de noviembre de 1823 en el que el líder golpista fuese ahorcado en la madrileña Plaza de la Cebada.