05:54h. Viernes, 19 de Abril de 2019

El origen de Almayate

Artículo de Francisco Montoro

Almayah (‘las aguas’), hoy Almayate, es uno de los enclaves más antiguos del municipio de Vélez-Málaga. Algunos historiadores -como Federico Guillen Robles, autor de la Historia de Málaga y su Provincia, publicada en Málaga en el año1873 y reeditada en1977- afirman que fueron los griegos focenses quienes fundaron una primera colonia en este lugar, que se llamó Menace, y que, tras un gran esplendor, se arruinó durante el siglo I de nuestra era. Y aunque en la actualidad se asegura que Menace fue la posterior Bezmiliana, hoy Rincón de la Victoria, no cabe duda de que en Almayate existió poblamiento anterior a la época islámica, como atestiguan claramente los restos arqueológicos de la zona del Peñón, con abundantes constataciones fenicias y romanas en la zona de Toscanos, Jardín, etc… 

En nuestra niñez tuvimos ocasión de conocer abundantes restos arqueológicos, tales como capiteles, fustes, basas de columnas..., en mármol blanco, procedentes de hallazgos en el Peñón y que se hallaban esparcidos por las casas de campo de las inmediaciones. Hoy, cuando muchos de estos restos han desaparecido, por el recuerdo que tenemos de ellos se nos aparecen como griegos, y, aunque sólo contamos, en la actualidad, con un trozo de fuste procedente del cortijo ‘La Almona’, su diámetro y forma nos confirma que se trataba de parte de una importante construcción.

El estudioso Vázquez Otero, en sus  Tradiciones Malagueñas, al referirse a la llamada ‘Leyenda de Almayate’ nos dice, en la página 52 del tomo 3º, que “... Después de vagar buen rato por allí, llegamos a un sitio en el que calculamos debió asentarse, si no el poblado primitivo, el que le sucedió. Nos encontramos bajo unos taludes de roca arenisca, que muestran concavidades abiertas por el continuo batir de las olas. Claramente se percibe que el mar llegaba a este acantilado y que ha retrocedido más de un kilómetro. El terreno donde vive esta espléndida vegetación ha emergido pues de las aguas. Hoy forma parte de la vega del Río Vélez del que parten innúmeras acequias que la fecundan. En torno al gran movimiento sísmico que sepultó en el mar a muchas ciudades del litoral malagueño, avanzando en unas partes y retrocediendo en otras, cuando corría el año 365, gira una de las dos legendarias versiones. Este terremoto, descrito por antiguos historiadores, tales como Anniano, Marcelino y Orosio, es a nuestro modo de ver, el origen de la primera versión...”. Este libro del profesor Diego Vázquez Otero vió la luz en Málaga, en el año 1953.

Según el mismo autor, el Vélez primitivo se hallaba donde el actual Almayate, y, en época de la invasión árabe, por disputas con motivo del rapto de una doncella, el alcaide de Vélez tuvo que desplazarse con todo el pueblo hacia el interior fundando la ciudad del emplazamiento actual. El Padre Védmar recoge en su  Historia Sexitana de la Antigüedad y Grandezas de la Ciudad de Bélez, folios 4 y 5, este pasaje afirmando que “…Rengifo, en la [historia] que hizo de esta ciudad, para cuya impresión tuvo licencia del Consejo, que yo se la solicité (sin aprovecharme en cosa alguna de ella para esta mía) que por su muerte no la dio a la estampa; dice, que estuvo primero fundada en el peñón que así se llama, quinientos pasos al poniente de la Torre de la mar, y media legua de esta ciudad, a la mano izquierda  del camino real, que va a Málaga, quedando el río a levante, allí dice fue la primera fundación de Vélez, cerca de la playa, un llano en medio, la cual se mudó de su primer sitio al que ahora tiene, por ciertas contiendas y enemistades que su alcalde (siendo de moros) tuvo con otro su vecino, por haberle robado su hija en las huertas de Almayate, y después enviándola afrentada a su padre; el cual quejándose de este agravio al gran Jacob Miramamolín Almanzor, por no haber hecho caso de su mandato, ni querídola recibir por su mujer, envió algunas galeras, que sus soldados desmantelaron la ciudad de Vélez hasta los cimientos, causa de no hallarse allí señal de su primera fundación, ni piedras que descubran su nombre, si bien se ha hallado cerca algunas monedas, como personas de crédito que las vieron me lo han afirmado. Su Alcaide y vecinos por su destrucción se retiraron arriba media legua, y fundaron a Vélez donde ahora está, que es en la eminencia de un cerro alto, donde está su fortaleza entre grandes peñas, y abajo, que cercan la ciudad, unas buenas murallas, y dentro de ellas su población...”

Lisardo Guede, cronista diocesano, en su obra Ermitas de Málaga, de Editorial Bobastro (Málaga, 1987), cuando habla de Almayate, en su página 30 dice que es el pueblo de los extremos, sin términos medios. O un resplandor deslumbrante, o la ruina. Tras la reconquista de 1487 vivió una vida boyante que decae posteriormente, no reanimándose hasta el siglo XVIII en que es elegida la piedra de sus canteras para la prosecución de la fábrica de la catedral y la construcción de un lagar y un molino de aceite por don Miguel de Gálvez.