02:26h. Martes, 23 de julio de 2019

Artículo de Francisco Montoro

La tradición teatral en Vélez-Málaga es muy antigua. Y el hecho de que existiera un corral de comedias, junto al Hospital de San Juan de Dios, asocia a la capital de la Axarquía con una antigua tradición en las artes escénicas. 

La más lejana noticia sobre representaciones teatrales en la Axarquía corresponde a las del año 1626 en Vélez-Málaga, y hace referencia, exclusivamente, a que durante el verano de este año actuó en la ciudad la compañía de cómicos de Juan Martínez, y que las obras que se representaron eran originales de él mismo. El lugar donde se llevaban a cabo las mismas era el Hospital de San Marcos, hoy llamado de San Juan de Dios. 

En 1665 el licenciado don Luis Camberos Sedeño, mayordomo del Hospital, contrata a la compañía dirigida por María de Segura para representar veinte comedias, que comenzarían el 24 de julio. El 3 de junio de 1674, don Jacinto Ruiz de Morales, igualmente mayordomo del Hospital,  contrata a la compañía de Bernardo de la Vega para dar veinticuatro representaciones que comenzarían el día 9 del mentado mes. Asimismo, el 18 de junio de 1676, el licenciado don Sebastián Ramírez Cerón, administrador del Hospital, contrata a la compañía de comedias de Margarita Zuazo para hacer veinte representaciones a partir del día 25 del mismo mes de junio...

Es normal que se despertaran vocaciones teatrales y que muchos veleños optasen por la escena como medio de vida y profesión. Al igual que existen repetidas noticias de actores naturales de otras tierras que se formaron en Vélez-Málaga.

El más antiguo del que tenemos noticias se llamaba Juan García, un notable intérprete navarro que se formó como actor en el corral de comedias de Vélez-Málaga, a finales del siglo XVII y principios del XVIII.

Asimismo, Roque de Figueroa, natural de Córdoba, pasó gran parte de su vida artística en Vélez. Y aquí contrajo matrimonio con doña Mariana de Olivares, debiendo de situársele cronológicamente en las postrimerías del siglo XVI.

Enrique Sánchez de León nace en Vélez-Málaga en 1850. Desde muy temprana edad se despierta en él una gran afición al teatro que le hace más tarde dedicarse a la escena donde cosecha grandes aplausos. Durante muchos años, fue ‘primer galán joven’ del Teatro de la Comedia y actúa al lado de ‘Vico’, ‘Calvo’, ‘Mario’ y otras eminencias del mundo de la representación. Tuvo, asimismo, gran afición a la pluma, siendo redactor del periódico malagueño La Campana, y autor de numerosas composiciones en verso y prosa. En el año 1879 publicó una traducción de las Reflexiones sobre el arte teatral, de Talma. Al separarse del Teatro de la Comedia, formó compañía y, como primer actor, recorrió muchas provincias, obteniendo éxitos muy destacados en Granada y Córdoba. Se casó con la actriz Carlota Lachadid y, acompañado de ella, partió para Guatemala en 1895. Murió a la edad de sesenta y cinco años, en 1915.

Pero quizá, el actor veleño más famoso y exitoso fue Francisco Galán Rivas, nacido en la capital de la Axarquía el 12 de enero de 1861. Estudió en nuestra ciudad, y en Málaga capital, primera y segunda enseñanza, respectivamente. Empezó en Granada estudios de medicina, que pronto abandonó, dada su gran pasión por la literatura y el teatro. Fue discípulo de declamación de don José Ruiz-Borrego, el ilustre maestro malagueño, actuando de primer actor en diversas compañías teatrales de renombre, entre las que habría que destacar la de Tamayo y la de Pedro Delgado, que siempre le dispensó un gran afecto y admiración.

Galán Rivas, al que Málaga le tiene dedicada una calle, como literato escribió bellos poemas que insertaron los diarios malagueños y comenzó una obra biográfica de escritores y artistas españoles que no llegó a terminar. Ansioso de nombre y de fortuna, marchó a América, donde fue muy aplaudido como actor y donde encontró la muerte en 1891, apenas cumplidos los treinta años, y cuando ya era un gran actor y un buen poeta. Todos los medios cultos de una y otra parte del océano que habían tenido ocasión de conocerle, coincidieron en afirmar que con su muerte se había truncado una carrera artística que presagiaba incalculables cotas de calidad y éxitos.