00:49h. Miércoles, 13 de noviembre de 2019

La SAC nombra a Mercedes Gil socia de honor 2019

Publicamos la semblanza que escribió sobre ella Antonio Serralvo

Caminemos, amiga, tú ganas. En cada cielo radiante, en cada rostro bondadoso, en cada flor hermosa, tu luz cambia todas las cosas. El zumbido del viento, bailando entre las copas de los árboles, es una música excelente, alegría para todas las estaciones, gozo para toda la eternidad. Rebosa, amiga, de dulces sueños, de salud y de un aliento sosegado… La bondad en la entrega crea amor. 

Poema de Mercedes Gil

Conocí a Merchi -para mí siempre sería Merchi- a principios de los 70, y fue a través de su hermano Juan Antonio, el mayor de los tres, con el que compartía pandilla y amistad.

Cuando íbamos a casa de Juan Antonio, y lo hacíamos con frecuencia, siempre terminábamos hablando en la habitación que había entrando a la derecha, que era el taller de costura de Merchi.

Sí, la Merchi que yo conocí era costurera, y en esa habitación había siempre un lugar para poder estar hablando de temas tan diversos como música, lectura o política, además de organizar algunas de las actividades que hacíamos con la pandilla.
En aquellos años, los jóvenes estábamos muy interesados por la política y por lo que sucedería una vez que dejase de existir la dictadura, que no podía ser eterna y que cada vez se acercaba más a su final.

Nuestra pandilla era muy numerosa y  había chicos y chicas. Merchi fue de las últimas en incorporarse, tenía menos años, y participaba en nuestros debates sobre las lecturas de libros, artículos o canciones en lo que entonces denominábamos ‘la casa’, que era el estudio que nuestro amigo, también miembro de la pandilla, el artista Pepe Bonilla, tenía en la calle Carrasco.

Allí pasábamos muchas horas, y allí venía también Merchi, cuando sus tareas de costura se lo permitían, generalmente los fines de semana.

Merchi solo había asistido a la escuela obligatoria. Las niñas, en esos años, no realizaban, por lo general, estudios de Bachillerato, sobre todo si se dedicaban, como Merchi a trabajar, pero comprendió la importancia del saber, y con otras chicas  del grupo, se inscribieron en el Centro de Adultos y allí obtuvo el Graduado Escolar.

Ya por entonces, existía la librería Yerma. Estaba en la Calle de Enmedio, justo en lo que actualmente es el salón de mi casa.

Cuando la librería se traslada al parque de Andalucía, es cuando Merchi se implica en la actividad librera.

Yerma, pretendía, desde sus comienzos, traer a Vélez libros que no se vendían en ninguna otra papelería del pueblo. Entonces no existían librerías dedicadas solamente a la venta de libros: eran, principalmente, papelerías.

Yerma trajo a nuestra ciudad libros de poesía, ensayo, narrativa, etc. que para poder comprarlos, hasta ese momento, había que encargarlos o bien  ir a Málaga. Desde luego, no era un negocio, sino más bien una labor cultural y, por eso, cuando se traslada Yerma al paseo de Andalucía tiene que complementar su actividad con la papelería.

Por entonces, además de regentar Yerma, comienza a escribir poesía y participa en certámenes como el de Jufra.

Su interés por la poesía se va  acrecentando y publica en los cuadernillos de La cruz del cordero que editaban Martín Galán y su mujer, Carmen Jiménez.

Durante muchos años, Yerma (curiosamente, había gente que a Merchi la llamaba Yerma, pensando que ese era su nombre) es la única librería  de Vélez, con un surtido de libros interesante, donde se reciben las novedades de muchísimas editoriales de los temas más variados, aunque esto supone un enorme trabajo de marcaje y devoluciones que lleva muchas horas. El trabajo de una librería no es solamente el que el público ve. No consiste solo en vender libros.

También se desplaza a Málaga cada semana para traer encargos de sus clientes. 

Deja en depósito a numerosos centros educativos de la comarca, libros para la celebración de las Ferias  del Libro, colabora en las presentaciones de libros encargándose de la venta de ejemplares en esas presentaciones. 

Participa en las Ferias del Libro que organiza el Ayuntamiento, colocando el stand de la librería .

También era una consejera de lecturas para sus clientes, a quienes recomendaba aquellos libros que podían interesarles.

En definitiva, realiza una encomiable labor cultural.

Durante años, Yerma volvió a ser esa especie de ‘cuarto de costura’ de los inicios de nuestra amistad, allí nos reuníamos amigos y  clientes y hablábamos, de la actualidad, de libros, de novedades, etc.

Afortunadamente, el gran trabajo realizado se vio recompensado y pudo vivir del rendimiento de la librería, por y para lo que dedicaba una parte importante de su vida.
En los últimos años, cuando he llegado a la librería -menos veces de las que me hubiese gustado- no siempre estaba allí Merchi, pero siempre que estaba, hablábamos y nos teníamos que contar algún chiste y reírnos un rato.

Como sucede en otros muchos casos,  la vida no ha sido justa con Merchi. La enfermedad la hizo sufrir. 

Como escribía Federico García Lorca, uno de los poetas que ella admiraba, “la vida no es noble, ni buena ni sagrada”.

El nombramiento de Mercedes Fernández Gil, como Socia de Honor de la SAC, viene a reconocer una vida dedicada a su profesión, ejercida en favor de la cultura de Vélez-Málaga y también  a la poesía como forma de expresión. 

En definitiva, su trayectoria es la de una persona que supo hacerse a sí misma.

Antonio Serralvo