22:00h. Sábado, 25 de Mayo de 2019

Diferenciarse o morir

Análisis de las elecciones a cargo de Segismundo Palma

Si algo me deja claro estas apasionantes elecciones es que el axioma comunicacional de diferenciarse o morir debe ser mandamiento en marketing político. Te lo enseñan el primer día en la carrera de publicidad o, lo intentan. Posicionarte en la mente de tu consumidor con un atributo que genere un beneficio único, y ese beneficio y esa cualidad debe ser sólo tuya. Nadie más la puede ofrecer.

El PP se ha fagocitado así mismo queriendo ser más de derechas de lo que el legado Rajoyano ha sido, que mantuvo la política social zapateril intacta: ideología de género, memoria histérica. Y Unidas Podemos con la salida del pitagorín ambicioso de Errejón ha querido confluir con esa sensibilidad interna dentro del propio partido y seguir pescando en el caladero del PSOE, esos votantes socialistas más dicharacheros. Como extrema izquierda el crecimiento es limitado, sino, díganselo a IU.  Pero reposicionarte como izquierda real y no centro izquierda (lo que es el PSOE, realmente, una social democracia capitalista con los tics más rancios del progrerío bienpensante) creo que ha sido la jugada de UP.

Pero nadie contaba con la irrupción de VOX, una derecha auténtica, dura, una derecha de verdad. La campaña de acoso y derribo de todo el sistema de información con el pistoletazo de salida del ya infame y equivocado “alerta antifascista” de Pablo Iglesias, no ha hecho más que movilizar aún más este voto conservador, unificándolo ante la riada de amenazas paranoicas de los líderes de opinión. Si ganaba VOX las mujeres serían violadas en grupo en la plaza del pueblo y los inmigrantes fusilados en la misma arena de la playa al bajarse de la patera. Mentiras que no han hecho más que cohesionar y afianzar el voto de la derecha, fragmentándolo, a  su vez, quedándose todo el espacio a la derecha del PP y Cs, porque tanto azules como naranjas han jugado siempre su baza de centrismo.

¿Y qué ha conseguido a su vez la campaña de El País, Público, Diario 16, La Secta, la televisión pública contra VOX? (fijaros que VOX es extrema derecha hasta en la sopa y Podemos es izquierda progresista, nunca extrema izquierda)  según los medios que inoculan este posicionamiento a fuego y a su vez es multiplicado por hordas de disciplinados cyborgs en redes sociales. Pues bien, lo que ha conseguido esta campaña ha sido ascender el cagómetro “anti-fascista” hasta tal nivel que Podemos ha perdido 29 escaños. Muchos votantes de Podemos se han asustado de tal manera que han votado al PSOE, y mucho votantes desencantados con el PSOE que habían prestado el voto con anterioridad a Podemos han vuelto al redil. Acojonados con la amenaza de la ultraderecha que iban a comerse a los niños nonatos crudos al amanecer entre rituales satánicos.

Y ahora, a menos de 12 horas de autos, en la misma escena del crimen, ya el PSOE arroja globos sonda y se podría dejar querer por Cs. Porque, no nos engañemos, y lo repito, el PSOE es la socialdemocracia, un liberalismo maquillado de progresía. Que alardea de pugnas sociales secundarias pero deja y dejará intacto el sistema capitalista y global en el que existe. El eterno destino del socialismo desde el inicio de la era de la globalización. Abanderarse de temas menores y dejar intacto lo esencial:  el capitalismo. Y en esto, está y estará siempre más cerca de Cs que de Podemos, por muy soft y comedido se haya querido disfrazar Pablo esta campaña.

El PP se ha querido parecer a VOX y VOX le ha comido 24 escaños. Unidas Podemos ha querido acercarse a la moderación y ha perdido 30. Diferenciarse o morir.

Y el sistema informativo, el cuarto poder, dominado por grandes holdings empresariales ha conseguido su objetivo, bromas a izquierda y derecha, ya, las justas: una bestia asesina como VOX ha aterrorizado tanto al personal que han ganado los que  ellos querían: el siempre moldeable y pragmático aparato socialista. Algunos dicen que VOX ha dinamitado a la derecha. Sí, eso lo ha hecho VOX. Pero la campaña orquestada contra VOX desde el poder informativo guiado por intereses capitalistas ha dinamitado a la izquierda. 

Iba a decir ¡PUM!, pero mejor digo, ¡BOOM!