02:11h. Martes, 17 de septiembre de 2019
Columna de Salvador Gutiérrez

“…porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz,

así que no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia”.
San Pablo

 

¿Y si el peligro, en todos los órdenes de la vida, no viniera siempre por el mismo lado…?

¿Y si los infiernos de antaño hubieran cambiado de nombre. Si hoy, camaleónicamente, fueran nombres más vistosos y amigables?

¿Y si lo que creímos siempre bueno hubiese tomado, en la actualidad, derroteros más negros y siniestros?

¿Y si la izquierda, por ejemplo, se equivocara y errara en el tiro en lo que, de verdad, le incomoda, le preocupa y le asusta a los pobres y a los trabajadores?

¿Y si a los pobres y a los trabajadores, por ejemplo, les intimidase y les asustara la inmigración?

¿Y si la izquierda, por ejemplo, se hubiera olvidado de los pobres y de los trabajadores, en aras de proteger y luchar por otro tipo de colectivos?

¿Y si las palabras avance y progreso no tuvieran un significado tan claro y definido como creemos?

¿Y si la lucha por ciertos derechos se demostrara en un futuro infecunda y retrógrada?

¿Y si, en algunos aspectos de la vida -como dicen algunas filosofías orientales-, conservar significara, finalmente, progresar?

¿Y si, como dice el pintor Antonio López, en la actualidad, hay una forma de ser rebelde que da mucho dinero?

¿Y si en el arte o en la política, por ejemplo, el rebelde no fuera más que una cáscara vacía y no aportara, en realidad, nada nuevo?

¿Y si el verdadero rebelde, hoy en día, pasara desapercibido?

¿Y si el hombre no fuera la medida de todas las cosas?

Preguntas. Solo son preguntas.