23:25h. Jueves, 21 de Junio de 2018

Artículo de Mariana Matás

La actividad agrícola comenzó a desarrollarse desde el neolítico y sigue siendo fundamental para nuestro futuro. La alimentación de millones de personas depende de esta actividad, que se tendrá que realizar de manera sostenible si queremos garantizar nuestra propia supervivencia como especie. Habitualmente, disponemos en nuestras mesas de muy diversos alimentos, sin apreciar el importante esfuerzo que existe detrás.  

Para la comarca de la Axarquía, el sector agrario es uno de los pilares fundamentales de su economía y será fundamental para su desarrollo futuro. El sector se enfrenta a nuevos retos para ese futuro, desde la gestión racional de los recursos hídricos, pasando por la innovación tecnológica o la despoblación del medio rural, hasta la incorporación de la mujer a la dirección de las organizaciones agrarias. 

En la Axarquía interior son numerosos municipios los que pierden población como consecuencia del éxodo de los jóvenes, faltos de incentivos y expectativas, a las ciudades grandes o medianas para “buscarse la vida”, con lo que se va produciendo un continuo envejecimiento de la población. Así, uno de los principales objetivos de las políticas agrarias debe ser el rejuvenecimiento de la actividad agraria, facilitando el relevo generacional. Nuestras administraciones públicas tiene que potenciar la puesta en valor de la ventaja competitiva que ofrece el medio rural para crear riqueza, no solo a través de la actividad agrícola, sino aprovechando las oportunidades que proporciona internet o el turismo rural. 
Hablamos no solo de infraestructuras convencionales, tan necesarias y básicas como la mejora de los caminos rurales, sino de infraestructuras digitales: la digitalización del campo es clave para conectar cualquier lugar del mundo rural al resto del mundo a través de la tecnología. Hablamos de la educación, de la formación profesional, programas que ya funcionan a nivel europeo y que, orientados al mundo rural, darán a los jóvenes estudiantes otra perspectiva de lo que es la actividad agraria, como los llamados ‘Erasmus agrarios’. Y por supuesto, hablamos de algo que va mucho más allá y es mucho más eficiente que el reparto de subvenciones y subsidios: hablamos de implantar servicios públicos de calidad en el ámbito rural. La falta de servicios como el de transporte público, los de guarderías con horarios amplios que faciliten la conciliación familiar y centros de día para mayores que inciden directamente en las mujeres. Y es que la labor cuidadora la siguen realizando ellas en solitario, lo que supone  un endurecimiento de las condiciones de vida de estas mujeres y una limitación a sus aspiraciones laborales y personales. 

El futuro del ámbito rural, por lo tanto, depende de muchos factores, pero no será posible sin dar visibilidad a las mujeres, que representan un papel fundamental en la conservación del patrimonio rural, gastronómico y del medio ambiente.