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16:08h. martes, 28 de septiembre de 2021

Con la música a otra parte

Artículo de Jesús Aranda

La pandemia ha destapado una realidad que llevaba años latente: en nuestra tie­rra no se le presta una atención de manera continuada a la creación e interpretación artística, en ge­ne­ral, y a la musical, en par­ticular, sobre todo en lo que se refiere a los artistas locales. La música, como va­lor cultural, de progreso y de generación de recursos económicos, no está lo suficientemente asentada en nuestro municipio,  a pesar de las buenas iniciativas existentes que, esperamos, se consoliden en el tiempo, al margen de las veleidades políticas, como el ciclo Damas de Noche, Al Son del Rebalaje, Fes­ti­val Internacional de Gui­tarra, Festival Flamenco-Fusión ‘Acom­pasao’ en el Ce­rro de los Remedios, con­ciertos en el CAC y en el MUVEL, Festival Fla­men­­co ‘Juan Breva’, actuaciones de la Banda Muni­cipal de Música, etc. 

Devastado por el efecto de la pandemia, el sector de la música en directo y agentes empresariales y so­ciales reclaman que se am­plíe esta actividad, so­bre todo en lo concerniente a la celebración de eventos tanto en instalaciones del sector hostelero y de restauración, como iniciativas públicas, en un municipio como el de Vélez-Málaga, que pretende ser turístico y donde el clima y el patrimonio natural e histórico pueden facilitar la organización de distintos eventos dentro de las condiciones de seguridad sanitaria establecidas. 

Al margen del macro evento del Weekend Beach Festival, que nos vino dado y tiene unas características muy singulares que no a todos satisface, sigue faltando un festival estable de teatro (incluido los musicales), el añorado de Jazz, Ritmo y Blues, certámenes como el Axarquía Rock, que hace muchos años se desarrollaba durante la feria de San Miguel promoviendo a grupos comarcales y locales, la instalación de locales de ensayo para los grupos y solistas del municipio, y promoviendo con cierta flexibilidad que los locales y negocios que quieran programar música en sus instalaciones, lo tengan un poco más fácil, siguiendo el es­pí­ritu del decreto de la Jun­ta de Andalucía, que abogaba por esa flexibilización y dejaba en manos de las corporaciones locales el desarrollo del mismo. Un desarrollo que, en el caso de Vélez-Málaga es muy poco conocido y no ha contado, precisamente, con la participación de los músicos, técnicos y artistas del es­pectáculo.  

Aunque está claro que las actuaciones musicales atraen a personas de allende nuestras fronteras y di­na­mizan nuestros centros históricos y turísticos y sus zonas de influencia, parece como si el ‘Síndrome  Ipa­ne­ma’ revoloteara por las mentes de nuestros políticos que le han cogido mie­do a la promoción y desarrollo de actividades mu­sicales, que necesitamos ahora más que nunca.

No puede ser que en ocasiones parezca que se criminaliza a la música en di­recto y que siga siendo una asignatura pendiente en nuestro municipio, sancionando en exceso y no in­for­mando ni facilitando que se produzca. Se debería poder escuchar música en directo en cualquier es­quina, o recinto público o pri­vado con diferentes grupos y solistas de calidad ale­grando la ciudad. Se po­dría establecer una especie de consejo asesor formado por especialistas para que orienten a nuestros representantes políticos en la toma de decisiones al respecto. Para ello, si queremos darle sentido al eslogan ‘Vélez-Málaga, Ciudad de la Cultura’, deberíamos hacerlo, entre otras cosas, con música, como hacen otros muchos pueblos y ciudades de nuestra co­mar­ca y  provincia, don­de ya se tienen programadas diversas actividades y even­tos que forman parte de su oferta turística y de su identidad cultural.

Las dificultades a la hora de tocar en directo en locales de la ciudad deben ser las justitas y hacer como el Ayuntamiento de Málaga, que ha elaborado una guía aclaratoria dirigida a hosteleros, artistas e incluso a la Po­licía Local en la que se ex­plican las condiciones que desde mayo de 2020 hay que cumplir para que un establecimiento de la ca­pital pueda organizar ac­tuaciones de pequeño formato, tanto con el preceptivo permiso como sin necesidad de autorización previa, sobre todo con grupos de pequeño formato acústico o semiacústico y en áreas no declaradas zonas acústicas especiales, como en el resto de locales y establecimientos que así lo requieran, preferentemente en suelo no residencial o que no moleste al vecindario en horarios determinados.

Ahora que vamos volviendo poco a poco a la mal lla­mada ‘nueva normalidad’ y se van a eliminar al­gu­nas restricciones horarias y de movilidad tras el de­caimiento del estado de alarma, sería bueno que des­de el ayuntamiento y otras instituciones se cuente más con nuestros creadores e intérpretes y los mú­sicos y artistas del es­pec­­­táculo no se tengan que ir con la música a otra parte.