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03:43h. domingo, 25 de octubre de 2020

Cuando camino por las calles de Rincón de la Victoria, por sus estrechas aceras, cuando subo sus cuestas, siempre pien­so cómo será recorrer este municipio cuando alcance la tercera edad y, si llego, la cuarta edad. Me detengo a mirar a los ancianos, andando con cuidado, con sus andadores, mirando con recelo a ambos lados de la calzada antes de cruzar la calle, o con temor a la cuesta que tienen que bajar. Observo a los padres empujando un carrito por la carretera porque las aceras son como una pista de obstáculos, con farolas, señales, papeleras o alcorques que impiden el paso. Miro con envidia a los ciclistas con sus bicis por la avenida del Mediterráneo o por el paseo marítimo, y me pregunto cómo sería subir o bajar en bicicleta desde Añoreta, o desde Parque Victoria, desde el Cantal, o ir a la biblioteca Antonio Hilaria. Cuando conduzco los tres, cuatro o cinco kilómetros que separan Rincón de la Victoria de Benagalbón o de Parque Victoria, imagino estos núcleos como islas o atolones de casas separados por un mar de asfalto.

Cuando escuché en enero de este año que el Ayuntamiento de Rincón de la Victoria ponía en marcha un proceso de reflexión y trabajo para pensar en el modelo de ciudad que los vecinos queremos para el futuro, no podía evitar mirar este proyecto con una doble perspectiva. Una, escéptica, que me decía que es imposible rehacer este desastre después del planeamiento urbanístico de los últimos 30 años, que se me asemeja al que habría hecho un niño pequeño garabateando un mapa, más pendiente de poner casas que personas. La segunda perspectiva era la esperanza de que Rincón de la Victoria se recupere para sus vecinos, que las calles sean para las personas y no para los coches, que este sea un lugar donde vivir, trabajar y envejecer dignamente.

El Ayuntamiento de Rincón de la Victoria ha contratado para esto los servicios de la Fundación CIEDES, (Centro de Investigaciones Estratégicas y Desarrollo Económico y Social), en cuyo patronato están, entre otros, el Ayuntamiento de Málaga, la Cámara de Comercio, CCOO y UGT, la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía; y tuvo como principal objetivo la realización de la Planificación Estratégica de la ciudad de Málaga, y que ahora ofrece entre sus servicios la consultoría de planes estratégicos y gestión de proyectos europeos; y que ha costado, casualmente, 17.999,96 euros (IVA incluido) -lo justo para que el equipo de gobierno pueda dárselo directamente y sin concurso mediante. De momento, el proceso de diagnóstico del municipio está involucrando a gran parte de los agentes sociales y ya ha recogido mucha información que todavía tendrá que ser analizada para alcanzar alguna conclusión, que, confieso, estoy impaciente por conocer.

En este punto, hay que recordar que todo esto se hace para conseguir unos fondos europeos llamados EDUSI, o más sencillo, para el Desarrollo Sostenible, dotados con 5 millones de euros, más otro millón que tendrá que poner el Ayuntamiento, bien en billetes o en infraestructuras, en caso de ser otorgados. Obviamente, 5 millones no van a dar para mucho, y menos para una reconstrucción, si alguien imaginaba algo así, ya que las líneas son ‘sota, caballo y rey’, es decir, mejorar el acceso, el uso y la calidad de las tecnologías de la información y la comunicación; favorecer el paso a una economía de bajo nivel de emisión de carbono en todos los sectores; conservar y proteger el medio ambiente y promover la eficiencia de los recursos; o promover la inclusión social y luchar contra la pobreza, según reza la propia página web de los fondos. No obstante, para mí, lo más importante serán las conclusiones que se extraigan del diagnóstico y conocer las opciones de futuro que tendrá Rincón de la Victoria, y orientar las políticas de los próximos gobiernos municipales, si se dejan.