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03:59h. domingo, 25 de octubre de 2020

Columna de Ignacio Pérez

Acabado el verano, se celebra en Rincón de la Victoria la Fiesta del Boquerón, que este año cumple su décimo cuarta edición. Aunque para hablar con propiedad, a tenor de los acontecimientos, tendríamos que hablar de la I Fiesta del Boquerón de Diputación en Rincón de la Victoria. Este año, lo que tiene de apellido “de Rincón de la Victoria” es que se celebra en esta localidad, cada día más cerca de la metrópolis y a la vez más lejos del pueblo rinconero. 

La Fiesta del Boquerón, declarada de Singularidad Turística Provincial, es un evento que se encarga de organizar el Ayuntamiento de Rincón de la Victoria con la colaboración de las asociaciones de empresarios y hosteleros del municipio, más escasa en esta edición: algo de la ACERV (Asociación de Comerciantes y Empresarios), que se ha encargado de que, al menos, se cuente con empresas del municipio para las barras y aprovisionamiento, y así lo comentan; poca de la AEHMURV (Asociación de Hosteleros) y ninguna del Círculo de Empresarias del municipio. 
Llegado el momento de presupuestar, lo mejor es contar con Diputación, porque el Ayuntamiento está en una situación económica un tanto complicada. Además, es lo que tiene tener un alcalde que a la vez es vicepresidente de la Diputación de Málaga. 

Ahora viene la letra pequeña. La ‘barra libre’ de presupuesto que se anunció con alegría en la rueda de prensa de presentación de la Fiesta, tiene su precio.  El primero, la rueda de prensa, en la sede de Diputación en lugar de hacerla en Rincón de la Victoria, con foto con el presidente, Elías Bendodo; el segundo, el protagonismo de la marca creada por el ente supramunicipal, ‘Sabor a Málaga’, y con ella todo la parafernalia de marketing que la rodea, como por ejemplo el uso de productos asociados, en primer plano, en el show de cocina montado en el patio del Ayuntamiento (¿quizá porque el dinero que aporta la entidad sale del presupuesto destinado a esta marca? Pregunta abierta); el tercero, el desembarco de chefs malagueños de la Comunidad Europea de Chefs ‘Euro-toques’ de la mano de Sabor a Málaga, acompañados de jefes de cocina de algunos restaurantes del municipio, que a pesar de ser los primeros en participar, supieron a teloneros, y que pese a todo el prestigio (del que no me cabe duda), la jornada no generó interés y estuvo carente de intensidad; y el cuarto, pero no por eso menos interesante, la instalación del escenario y la carpa por el omnipresente Grupo Mundo.
Así que, quien decide es… Efectivamente, la Diputación de Málaga, que para eso paga, y paga también la barra libre de boquerones, (vuelvo con lo de barra libre, y no es figurativo), que es una de las diferencias cuando el organizador es el Ayuntamiento o es una asociación. Hasta 1.000 kilos de boquerones gratis para todos, fritos o en vinagre, no ‘deconstruidos’ como han mostrado en el showcooking días antes. El éxito de asistencia está garantizado durante dos días, previsiblemente, aunque se haya desviado el propio sentido de la fiesta, un sentido popular y tradicional rinconero, que es homenajear a este producto estrella y símbolo culinario del municipio. 

Entre bambalinas, el desencanto de las asociaciones de empresarios y hosteleros del municipio es tan palpable como visible. Las tres barras las montan dos restaurantes. Uno de ellos, por cierto, colgó el cartel de cerrado a principio de mes. Se pierde el concurso de tapas elaboradas con boquerones en las que participaban los hosteleros del municipio. Dos de las tres asociaciones relacionadas con la empresa y la hostelería no acudieron a la rueda de prensa en Diputación, pero sí estuvieron los chefs de Euro-Toques y el roll-up de Sabor a Málaga.

Sin más, como diría un pregonero -no en esta edición, que no hay-, ¡viva la Fiesta del Boquerón de Diputación en Rincón de la Victoria!