09:53h. Sábado, 18 de enero de 2020

Investidura

Columna de Antonio Jiménez

Madrid, 6 de enero de 2020. Congreso de los Diputados: 167 a favor, 165 en contra y 18 abstenciones. Pedro Sánchez, elegido presidente del Gobierno para la legislatura 2020-2024. Así levantaba Sánchez, al fin, después de cinco intentos, la corona de laureles de la presidencia por su capacidad para resistir (sic) a los elementos. Y no las tenía todas consigo. Hasta que no se escuchó el último suspiro del escrutinio, el tamayazo no dejó de rondar por el hemiciclo. Por 2 puntos  (de 350 diputados), !una petaca para el caballero! 

Un gobierno de improvisado, sin programa. Lo que ha traído la primera crisis: Pedro se ha tomado una semanita para ‘rectificar’ al Pablo. Un acuerdo, entre partidos (PSOE + Unidas Podemos) que suman 155, ¡a 21 de la mayoría absoluta! Todos los demás apoyos o abstenciones, lo eran en precario, cogidos por un hilo. Lo que implica un riesgo desmesurado, insólito, atrevido, que testimonia al Pedro como el indiscutible ‘caballero Audaz’.

El primer Gobierno de coalición de la democracia española, como se ha repetido. Pero no solo. En 140 años de historia del PSOE, no creo que se haya visto en otra como esta. Incluida la II República Española (no consta en la I). 

Tamaña osadía se podría haber planteado desde la épica; nunca desde la frialdad. Pues bien, esta ha sido la manera de cómo las izquierdas (más bien el Pedro) han abordado la cuestión catalana. 

El pasado 11 de octubre (3 meses), yo escribía: “Aquí no hay ironía: la derecha cumplió su papel con los golpistas del 27-10-2017, ahora le toca a la izquierda. ¡A ver cómo se las apaña!”. 

Y Sánchez eligió el peor de los caminos: el del Pablo, el de Esquerra, el de Bildu... 

Que Dios nos coja confesados.