Coraje a la vida
Cuando hablamos de la vida y de las adversidades que se nos presentan, llegamos a la conclusión de que hay que ‘echarle coraje’. Queremos recuperar el ánimo y tener valor para actuar. Entonces se nos plantea: ¿cómo es la vida? y ¿qué es coraje a la vida?
Coraje a la vida es afrontar la mirada de ese tiempo que pasa. Una mirada que interroga cada paso que damos. Una mirada que deja huellas en la piel, y en las entrañas. Coraje es responder a cada instante de vida que vivimos.
Pensamos y, nos ponemos trascendentes, sí. Volvemos a preguntarnos: ¿y tú qué esperas de la vida? Respuesta que no encontramos. Porque de la vida no debemos esperar nada. La vida es la que espera respuestas de nosotros. Y de las decisiones, ya sean acertadas o erróneas, dependerán cómo es y será nuestras vidas.
Si tenemos ánimos, nos acogemos al dicho: “la vida es para vivirla”. Pero, ¿qué es vivir? Y cuando carecemos de ánimos, la pregunta es: ¿cómo sobrevivir? La única respuesta es: ¡Vivir es dar gracias, cada día, al amanecer! Y sobrevivir es procurar que, cada día, morirse ‘un poquito’, pero en paz.
Dice la canción: “pasa la vida”. La vida pasa; y son nuestros torpes pasos los que se quedan atrás. La vida nos empuja; y nuestro cuerpo cansado se resiste a caminar. Pensativos, y sin ánimos, nos quedamos contemplando el horizonte.
Se dice: “¡Qué la vida es muy corta! Cómo si un sastre con sus tijeras ajustara el traje de nuestras vidas. Porque, aquí, nada se decide. Todo está escrito en ese libro mágico y sabio que nos conoce muy bien. Libro en el que está escrito el nacimiento y la muerte de nuestras vidas. El divino sastre con su mirada nos contempla; nos deja hacer y deshacer. Y se divierte poniéndonos pruebas, juega con nosotros como sus queridas marionetas. ¡Tenéis el libre albedrio para tomar vuestras decisiones!
Y en esta andadura de la vida: vivir y dar las gracias... Morirse un poquito... Se pasa la vida. Queremos que tenga ‘sentido la vida’. Ese sentido de la vida lo ponemos en los buenos sentimientos: el amor, la solidaridad, la creatividad de dejar buena herencia... Como una tierra bien labrada; la vida nos sonríe. Pero si estos sentimientos fallan, caemos precipitadamente en un abismo. Porque la vida pierde su sentido.
Hay que andar el camino con coraje; soportando las caídas y levantándonos. Apostar por el sentido de la vida.
Queda el consuelo de vivir la vida como se presente: ¡Qué las alegrías, a veces, son muy poquitas! Y las penurias muchas, con sus penitas. Sí, vivir la vida como se presente. No hay otra manera, sino vivir la vida como se presente.