Futbolsofía

EI fútbol es un fenómeno impresionante. ¡Quien podría dudarlo  –en especial en estos días de la Supercopa– donde millones de aficionados han contenido la respiración en un brutal Barcelona-Real Madrid que ha terminado con el triunfo del primero. Y,  es que, en esta España de nuestros amores, que, abrumada por los problemas que le acucian, hace un paréntesis en las preocupaciones cotidianas y se entrega, por un par de horas, con alma y vida, a las delicias que le ofrece un equipo, o una selección, que enamora con su juego y que ya nos hicieron campeona de Europa y del Mundo.

Millones de personas de todo el planeta siguen cada semana este “deporte rey” – como se le llama– con fervor. Miles y miles de profesionales, de forma directa o indirecta, se dedican a él, y todos los medios de comunicación se hacen eco de lo que pasa en su mundo. Y no digamos nada de la prensa especializada. Las tiradas que tienen “Marca”, “As”… ya la quisieran para sí la mayoría de los diarios de información general que cada día se acercan hasta los kioscos.

El fútbol está en todas partes, ocupa grandes titulares, mueve enormes cantidades de dinero, es siempre actual y un fenómeno de alcance universal, que habla todas las lenguas, integra todas las razas, aúna nacionalidades, cree en todas las religiones, admite todas las culturas… El fútbol y la filosofía, la ciencia, las artes, no se excluyen, al contrario, se puede ser un gran aficionado, se puede vibrar con el juego de nuestro equipo, participar en intensas tertulias futbolísticas, amando este deporte, vibrando con él, siendo, a la vez, un apasionado de la literatura, del arte, de la poesía, de la historia o de la filosofía.

Hace años un doctor en Filosofía, Carlos Goñi Zubieta, publicó un libro titulado “Futbolsofía. Filosofar a través del fútbol” (Ediciones del Laberinto S.L.) Por aquel entonces nos sorprendió sobremanera que un fenómeno de masas, tan denostado por unos y seguido por otros, tan apasionante, o despertador de pasiones, sirviera de pretexto a un doctor en Filosofía para escribir un libro cuyo objetivo no era hablar de fútbol, sino del fútbol. Y es que, conozco pocas personas a quienes el fútbol resulte indiferente. “El conjunto de todos los males sin mezcla de bien alguno”, para unos, y un dechado de virtudes y escuela de colaboracionismo, diversión, patriotismo, deportividad, etc., etc., para otros.

Y es que la "futbolsofía" pretende ser un exprimidor que intenta extraer de este deporte todo su jugo filosófico. El fútbol es como la vida: reflexionar sobre él nos puede ayudar a entendernos mejor a nosotros mismos.

Teniendo el fútbol como “objetivo” [de cámara fotográfica] y la filosofía como anteojo, se pueden obtener infinidad de reflexiones de mucha utilidad para los humanos del presente, sobre el dinero, el poder, la competitividad, el colaboracionismo, el esfuerzo compartido, las búsquedas de metas, los malos ejemplos, los buenos ejemplos, la deportividad, las oportunidades, etc. etc.

Hoy, si me permiten, me gustaría hacer una reflexión sobre el fútbol como espectáculo de masas. Y es que, a diferencia con el cine, la televisión, el teatro… cuando un espectador asiste a un partido de fútbol, hay una figura en el campo de juego que le avisa cuando algo no se hace correctamente, el árbitro. Mientras que uno puede ver una película sin que nadie le advierta de que lo que está viendo es degradante, ofensivo, injusto…, cuando se está viendo una partido de fútbol se toma conciencia de lo que está bien y lo que está mal. El jugador que no sigue las normas de reglamento, deportividad, seguridad, respecto a los compañeros, y al público, quienes se saltan las normas establecidas… son amonestados. Incluso expulsados para que no puedan seguir en el juego manteniendo prácticas que perjudican al deporte, a los compañeros de juego y a los espectadores.

Ojalá se nos permita disfrutar del fútbol, a quienes nos gusta; y que no sirva de dormidera para tapar lo que nos preocupa; que los árbitros sean justos y acierten; y que todos tomemos conciencia de que, de los males de España, se sale jugando unidos, como equipo, respetando las normas, ayudando a los que están en situación complicada, esforzándonos, siendo imaginativos… y expulsando a quienes se ganen una tarjeta roja.