Tendremos que esperar a 2027

Las primeras elecciones en España se celebraron en 1810, aunque sólo votaban los hombres y de cierto status social o riqueza. Habría que esperar a la Constitución de 1869 para que el sufragio masculino fuera universal, y sólo a partir de 1931 con la II República llegó el avance del voto femenino. Tras la dictadura de Franco, hubo que esperar al 15 de junio de 1977 para recuperar las votaciones democráticas, y desde entonces España se define como un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo. Desde entonces, y con una «sana» alternancia que no pasaba de los siete u ocho años (salvo con Felipe González que estuvo 13 años), España ha sufrido gobiernos progresistas o de izquierdas y conservadores o de derechas. Eso sí, no comparto en absoluto que izquierda sea sinónimo de progreso. El Gobierno actual formalmente es una coalición de izquierdas, pero realmente lo manejan quienes evitan su caída, que son los partidos nacionalistas de corte conservador (PNV y Junts), independentistas camuflados por interés, y otros independentistas sin pudor como EH-BilduERC o BNG. Este Gobierno tiene fecha de caducidad legal, agosto de 2027, entonces se cumplirán ocho años en la Presidencia de Pedro Sánchez. En los seis últimos meses, se han celebrado elecciones en Extremadura, Castilla-León, Aragón y Andalucía, y en dichos procesos, que afectan a algo más del 20% de la población española, se han visto implicados más de 10 millones de votantes (casi el 30% del censo electoral español), y en todos ellos y sin exclusión, el Partido Popular ha sido el claro vencedor y el PSOE el ampliamente derrotado, arrojando además un destacado dato de interés sociológico : lo anterior junto a los buenos resultados de Vox, le dan a la derecha una mayoría amplia y suficiente para gobernar. Sólo hay que desear que ambos partidos sepan interpretar lo que les han dicho la mayoría de los españoles a través de sus votos, y siempre previendo que esa tendencia se mantenga, pues hay que hacer la reserva de que muchas veces no coincide el signo del voto en las Generales con el de las Autonómicas, y especialmente con el de las Municipales, en las que influye mucho el candidato en el voto. Salvo que el inagotable calvario judicial para el Gobierno lo evite, o que sus aliados no puedan aguantar más,  lo normal es que no haya nuevos procesos hasta el año que viene, en concreto las Autonómicas y Municipales que se prevén para últimos de mayo, y las Generales que podrían celebrarse hasta en agosto de 2027, aunque siempre se ha hecho referencia a julio, pero con Pedro Sánchez nunca se sabe.