A Sánchez nada le avergüenza
Es un secreto a voces que el PSOE se empezó a resquebrajar hace ya tiempo, pero desde que salieron a la palestra las denuncias silenciadas de mujeres que han padecido un trato denigrante por parte de cargos de su partido, entonces es ya cuando tocó fondo del todo. Tuvo su gracia que lo que no consiguieron la entrada en prisión de sus dos últimos Secretarios de Organización (José Luis Ábalos y Santos Cerdán) acusados de corrupción, lo lograra la bragueta bajada de Paco Salazar, saliendo de un aseo en Moncloa y subiéndose la cremallera a escasos centímetros del rostro de una subordinada. Las críticas internas en el PSOE ya no son “off de record”, ni tampoco anónimas y la razón es que esa formación política hace ruido y cruje por dentro como un glaciar. Seamos claros y concisos : lo que no provocó el “trinque” a manos de las personas con más poder en la sede sita en la madrileña calle de Ferraz, lo movieron unos guarros pendientes cada día del escote y el culo de las compañeras. ¡Algo es algo!... como diría aquel. A menudo, las cosas se ven con más claridad desde lejos, y con ello quiero decir que desde fuera de nuestra geografía España empieza a ser esa obra de arte que precisa cierta distancia por parte del espectador para admirarla en todo su esplendor, para entender su contexto y reconocer los detalles que la hacen única. A mí, la bragueta abierta de Paco Salazar me pareció en su día la metáfora perfecta y definitiva del sanchismo. Pedro Sánchez es el tipo que se mea en la piscina, y cuando alguien se lo recrimina, contesta : «Venga, bah, si lo hace todo el mundo». Ya, Pedro, pero nadie orina desde el trampolín sonriendo al resto de bañistas. Sánchez lleva siete años paseándose por las instituciones con la bragueta bajada, en una demostración de soplapollas inédita en una democracia liberal. A Pedro Sánchez nada le avergüenza, le da igual todo, y su estrategia ante el colapso de su Gobierno la resume en cuatro palabras : “aguantar hasta que escampe”, como si la legislatura fuera una maratón de montaña por la Patagonia argentina o chilena.