Oposición a la oposición

Según el portavoz del Grupo Parlamentario socialista Patxi López, millones de españoles ya dicen estar con Begoña... y con Pedro.  Esta afirmación fue, podríamos decir, la anécdota de la comparecencia del Presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados para hablar de los casos de presunta corrupción y de las sentencias de Ábalos, Koldo García y Aldama. Una intervención del Presidente que resultó más que preocupante, porque sólo hizo de opositor a la oposición, y un ejercicio del “y tú más”, todo un síntoma de descomposición. Sentí vergüenza ajena, lo confieso. La guinda vendría al día siguiente, el Congreso y Senado, aunque de forma no vinculante, votaron por mayoría absoluta una iniciativa para que Sánchez dimitiera, convocase elecciones o se sometiera a una cuestión de confianza. Y la respuesta fueron risas, yo diría burlonas,  y aplausos, o eso es lo que se vio por televisión. La consigna debe ser “que nadie se olvide de aplaudir porque la discrepancia es disidencia”. Y mientras, el pueblo al que representan los diputados queda en un mero instrumento de las ansias de poder y para cobrar una nómina cada mes. Al final, las dos votaciones no surtieron ningún efecto. Cabe preguntarse : ¿de qué sirve el Congreso de los Diputados? Para legislar. Resulta que sería así si tuviera el PSOE la mayoría suficiente para ello, pero ya la ha perdido, y estamos inmersos en una legislatura sin Presupuestos Generales del Estado, no se convoca el debate del Estado de la Nación por miedo a que no se aprueben sus propuestas de resolución... Pero hay más, ya que las sesiones de control al Gobierno se convierten en un circo de malos modos, de intervenciones poco respetuosas con los usos y costumbres parlamentarias y “el Ejecutivo ejerce de oposición a la oposición”. Después de todo ello, parece indicar que poco o nada le importa el Congreso al Presidente del Gobierno, con la excepción de poder colocar alguna declaración en los medios de comunicación, y éste es el panorama.