Dudas sobre si el mañana son los jóvenes
Desde siempre se ha dicho eso de que “la juventud es el futuro”, y no dejaría hoy de llevar razón si no fuera por la realidad que percibimos diariamente por el comportamiento de los jóvenes en las distintas sociedades del planeta. Dentro de este contexto vemos a jóvenes que nacen ya cansados, como si en una vida anterior hubieran estado trabajando en una mina o a pico y pala sin descanso. Existen muchos jóvenes frustrados, jóvenes que se suicidan, con tasas de alcoholismo y drogadicción que no paran de crecer. Por supuesto, el capítulo de adicciones es interminable con las nuevas tecnologías, que no han traído más que basura y problemas en nuestra sociedad de hoy. Luego están los jóvenes que cometen todo tipo de delitos, perteneciendo a bandas organizadas del crimen, colaborando con la trata humana, las drogas y el narcotráfico. También hay jóvenes que se desentienden de sus padres como si los hubieran engendrado otros seres de una galaxia lejana. Mencionemos a los jóvenes irrespetuosos con los demás, insensibles al dolor ajeno, que se ríen de las debilidades de otros, que por cierto, ya les tocará también a ellos si viven mucho. Otro rasgo de un número importante de jóvenes es el egoísmo, porque son individualistas y no son capaces de mirar más allá de lo inmediato, por lo que padecen una miopía galopante. Explicado esto deberíamos cambiar o anular la frase “la juventud es el futuro”, porque es una frase que ya está caducada. La juventud del futuro éramos los jóvenes de antes, no los de ahora, que más bien se han convertido en parásitos, algo común en el mundo animal. Sin embargo, hay una minoría muy cercana y responsable, pero como el reloj no para nunca, está por ver. No sabemos quiénes son. Por supuesto, todo esto lo han sembrado sus padres y no tanto el contexto social.