Cambio para verdaderamente cambiar

Me aterró escuchar recientemente que un juez en ejercicio hablara de “miedo” al referirse a la actual situación política de la España sanchista y concretamente a los intentos de boicotear y parar a toda costa los múltiples casos de corrupción que acechan a Sánchez, su partido, su familia, sus antes amigos (ahora, según él, desconocidos) y su Gobierno. Los políticos, de todo signo, siempre defienden la independencia del poder judicial y/o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, pero sólo cuando están en la oposición. En cuanto tocan un poco de poder ya se convierten en algo incómodo que hay que controlar y minimizar. La permanencia de Sánchez en la Moncloa provoca sonrojo a los españoles, y burla y estupor fuera de España, con algunas excepciones como Marruecos, Venezuela, Cuba, México, China, Irán... Cada minuto que pasa en el sillón es un insulto a la inteligencia de los españoles. Salvo hecatombe, Sánchez será botado en julio del año 2027 de la Moncloa, pero muchos nos preguntamos qué pasará después. Hay temas que deben resolverse de manera inmediata en cuanto cambie el Gobierno, y presumiblemente haya una mayoría absoluta de derechas y que, caso de no abordarse de forma urgente y prioritaria, serían señal de que se cambian caras, pero no políticas, con lo que el cambio no habría servido para nada a los españoles.