07:27h. Domingo, 16 de Diciembre de 2018

Artículo de Francisco Montoro

En la primavera de 1987 se produjo el 500 aniversario de la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos, el hecho histórico más significativo del pasado de la capital de la Axarquía. Era por aquel entonces alcalde de la ciudad el socialista Juan Gámez. De esto hace ahora 30 años.

Para conmemorar efeméride tan marcada, me acerqué con mis alumnos -del Centro de Educación de Personas Adultas- hasta la Ermita de San Sebastián, en el arroyo de su mismo nombre. El objetivo era intentar recordar en grupo la significación e importancia del monumento y su triste estado de abandono. La verdad es que la situación era deprimente. Por aquel entonces, se trataba de un establo lleno de vacas y acababa de ser durante muchos años un corral de cabras... Cuando se construyó, a finales del siglo XV, se hizo para recordar el hecho de armas que dio lugar al escudo de la ciudad, y durante siglos fue el referente del cambio de ciclo histórico, del islamismo al cristianismo. Es más -y esto merecería una reflexión aclaratoria aparte en otro momento- era la prueba de que la monarquía y los responsables políticos estaban -o deberían estar- al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del rey. 

Pero la Ermita de San Sebastián es como si padeciese una maldición de la que no lograra zafarse. Desde hace mucho tiempo, existen problemas sobre el estado de este monumento, símbolo de nuestra historia, y que no alcanza a su puesta en valor. Sería bueno que nuestro pasado y sus símbolos fuesen valorados adecuadamente por los del lugar, y así salvar una experiencia de mal recuerdo de haber visto a esta Ermita, y a este noble espacio, maltratados por el tiempo y la desidia. ¡Basta ya de establo de vacas, de corral de cabras, de uralitas, de descampado...!

Me consta que todas las corporaciones, desde Juan Gámez hasta hoy, han tenido presente la idea de resolver el tema de la Ermita de San Sebastián. Me consta que la corporación anterior adquirió no sé si la totalidad del espacio que en las últimas décadas se encontraba en manos de la propiedad privada. Me consta que existe redactado un proyecto arquitectónico de puesta en valor del monumento. Me consta que en el presupuesto municipal del año actual existe una partida para la Ermita.  Me consta, por tanto, que existe voluntad política de solución; pero no sé si la suficiente como para romper la vieja supuesta maldición. 
Hace siete años, en la primavera de 2010, el Diario de la Axarquía publicaba un artículo nuestro titulado La Ermita del Patrón, que fuese luego recogido en el libro ¡Menudas Historias! En dicho artículo, decíamos que “...la Ermita de San Sebastián -¡lo que queda de ella!- se encuentra en estado deprimente. Convertida en un establo de vacas durante muchos años, utilizada como almacén y trastero durante otros muchos, y salpicada de uralitas, bidones de agua, matojos salvajes, desconchones inmundos y manifiesta desatención, ha sobrevivido, a pesar de los siglos, siendo uno de los edificios más antiguos de la ciudad y con medio milenio a sus santas espaldas...”.

Los sentimientos y la enseñanza que produce la vieja ermita se encuentra en mínimos para los veleños en general, a pesar de que el mundo de la cultura trató siempre de mantener encendida la llama de su valor. Nosotros mismos nunca cejamos, desde los medios de comunicación, en llamar la atención sobre esta deuda pendiente con la Historia y el Patrimonio. En 1982 fue La Ermita del Patrón de Vélez-Málaga: un establo de vacas (Diario Sur, 9.3.82); en el 87 denunciamos la situación en Diario de la Costa del Sol (23.1.87); aquel mismo año nos reiteramos en el Congreso de Historia que se celebró en la ciudad para conmemorar el 500 aniversario de la toma de la ciudad; en el 98 insistimos con el tema en el Informaciones de la Axarquía (7.5.98), etc., etc.

Por recordar y avisar no ha quedado. Ya parece que estamos cerca, y sería bueno que dentro de la legislatura actual se viera la luz en el asunto. Aunque fuese como premio a la paciencia del mundo de la cultura y de los veleños que nunca renunciarán de serlo.
Muchos hoy desconocen el tema de la Ermita, y a los más jóvenes les coge demasiado lejos. Pero sería bueno recordar lo que Cicerón decía: “Si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre serás un niño”. Y un proverbio africano defiende aquello de que “si no sabemos hacia dónde vamos, al menos no olvidemos de dónde venimos”. Ustedes mismos.