13:36h. Sábado, 22 de Septiembre de 2018

Ciudad de amigos

Columna de Francisco Montoro

Vélez-Málaga es una ciudad de amigos. Esto, dicho así, resulta, como mínimo, algo curioso. Porque no es que todos por estas tierras nos llevemos bien y la cordialidad reine por todas partes entre los veleños, sino, más bien, todo lo contrario, según nos demuestra la experiencia, en muchos de los casos, hechos y aspectos.

Ya Ibn Al-Jathib, escritor de Loja -autor de medio centenar de libros sobre viajes, historia, música, poesía y política- defendía en el siglo XIV que los veleños tenían sus ánimos “...divididos por la envidia y la desconfianza...”, agregando después que “...la discordia se mira aquí más arraigada y crecida que los árboles...”, para finalizar afirmando que la gente veleña, en aquel tiempo, era “...aficionada a la murmuración y los chismes...”.

Nosotros estamos convencidos de que Vélez-Málaga es una ‘ciudad de amigos’, porque a lo largo de la historia han proliferado las asociaciones, institutos e iniciativas donde la ‘amistad’ ha sido el referente fundamental que les ha dado sentido y contenido.
En la segunda mitad del siglo XVIII se creó en nuestra tierra la Sociedad Económica de ‘Amigos’ del País de Vélez-Málaga, que tuvo una extensión temporal desde 1783 hasta 1822, y de la que ya hicimos un estudio, y publicamos un libro, por lo que no resulta necesario extendernos mucho en el asunto.

Precisamente, durante el Trienio Liberal un grupo de amigos veleños conformaron la llamada ‘Asociación de Adictos a la Madre Patria’, que más tarde se llamaría ‘Confederación Patriótica Constitucional de Vélez-Málaga’, a la que nos hemos referido hace unas semanas en esta misma columna, y que, en realidad, fue una se­gunda Sociedad de Amigos del País de Vélez-Málaga.

En los años treinta del pasado siglo XX, se constituyó en nuestra ciudad la llamada ‘Asociación de Amigos de la Escuela’, cuya finalidad, como el propio nombre indica, era el de promover, cuidar y mejorar la escuela, especialmente de primeras letras, en nuestro municipio.

Hace unas décadas, los amantes de la música en la capital de la Axarquía constituyeron una coral que se llamó ‘Coral de Amigos de la Música’ que hasta el presente ha mantenido encendida, con gran prestancia, la llama de una manifestación artística tan hermosa. Sus conciertos han sido unas muestras de arte admiradas y seguidas, no solo en vivo, sino, también, a través de las televisiones locales, habiéndose convertido en una presencia cultural habitual, de primer nivel, en los actos más solemnes de nuestra historia reciente.

En 1999, con motivo de la publicación del libro sobre la Sociedad Económica de Amigos del País de Vélez-Málaga, un grupo de veleños constituyeron la SAC -So­ciedad de Amigos de la Cultura- que, en poco tiempo, se constituyó en elemento dinamizador y de referencia de la cultura veleña. Conferencias, visitas culturales, manifiestos, excursiones, publicaciones, club de lectura, cafés filosóficos, jornadas, etc., etc., han hecho de este grupo humano, amplio y significativo, un referente de la defensa del patrimonio y la cultura, especialmente veleña. Algo más que un club de amigos, su influencia es manifiesta en el pensamiento y defensa del arte histórico y del caudal autóctono de lo diferencial. Cada mes de junio de cada año, en recuerdo del punto de origen -la aprobación, en junio de 1783, de la Sociedad Económica de Amigos del País- la SAC ha constituido el nombramiento de ‘Socio de Honor’ que, con relevancia y notable participación, cierra el ciclo anual de las actividades de la Sociedad.

Vélez-Málaga, por lo que vemos, es una ‘Ciudad de amigos’. Amigos del País, Amigos de la Escuela, Amigos de la Cultura, Amigos de la Música... Solo falta que entre los veleños tengamos actitudes de amigos y que, como tales, busquemos entendimiento, metas y tareas comunes, programemos diversiones y puntos de encuentro, compartamos lo bueno y lo menos bueno de la vida, nos pongamos en los lugares de los demás y seamos comprensivos... En fin, que lo que es pura utopía, nos impulse a poder defender que los veleños somos ‘amigos de la mejoría’.