00:34h. Miércoles, 19 de Diciembre de 2018

Sin salir de Vélez

Columna de Antonio Jiménez

A Mundi, mi librero

Cuando salí de la librería Atenea, barrunté la riqueza de referencias que podía desencadenar en nuestra memoria un sencillo acto cotidiano. Por ejemplo, el que acababa de hacer: encargar un librito, la Vida de Samuel Johnson de Manganelli, que en su sabatina columna de El País recomendaba Fernando Savater. Ya tenía la voluminosa de Boswell (+ el Presuntuoso afán de Sisman), pero por mor de las 2.000 páginas de la edición de Acantilado, nunca me decidía a entrarle en serio.

Siempre, desde que supe de él en Londres, me interesó este patriarca de las letras inglesas por la singularidad de su londinense vida de heterodoxo. Más, cuando supe que su Rasselas, príncipe de Abisinia había sido traducido y publicado, en 1798, por una madrileña hija de francesa e irlandés... y vecina de Vélez-Málaga, Inés Joyes y Blake. Quien además era madre de Joaquín Blake y Joyes (Vélez-Málaga, 1759​), el capitán general que fuera presidente del Consejo de Regencia de España e Indias con las Cortes de Cádiz (la famosa ‘Pepa’) y presidente del Consejo de Estado durante el Trienio Liberal, . 

Y más aún, cuando descubrí que el Rasselas incluía el pionero y famoso ‘grito feminista’ de Inés, su Apología de las mujeres. Ilustrada madre veleña, cuya reseña discretamente le entregué en mano a la alcaldesa Arroyo para zanjar con dignidad la trifulca del ‘homenaje de Vélez a la mujer’... sin tener que recurrir a una anodina escultura de los chinos.

Todo esto nos advierte de que en la fachada del Ayuntamiento falta una placa de gratitud a quién allí parió y escribió..., que valdría por dos.